16 de marzo 2015, Roma

0

Hoy salí a correr a las 6:00, correr en Roma es fácil, la recorrí en medio de la bruma mañanera, subí las escaleras de la Plaza de España sintiéndome la Rocky Europea, tome agua de sus Fuentes. ¡Si! Acá se puede tomar agua de una fuente así como va, me encanta eso. Creo que sólo quise salir a correr para tener un pretexto para tomar agua de la fuente. Roma en la mañana es muy bonita: sus edificios amarillos con ventanitas de madera te saludan cuando pasas por sus calles disparejas y mojadas, me gusta ver sus fuentes y sus edificios cubiertos de enredaderas que le dan un aire romántico.

A las 8:00 tenía que estar en la agencia de tours para que me llevaran al Vaticano, no sé si estaba emocionada o indiferente, pero ahí fui, a treparme al camión con destino al mismísimo centro de la religión católica. Llegas a aquella cosa y te topas con una cola kilométrica, los de mi tour son lo mejor, pasamos en 3 segundos viendo a los de la cola con un poco de compasión. Entramos después de pasar por dispositivos de seguridad peores que los del aeropuerto, y empezó el recorrido por pasillos y pasillos tapizados de arte. Se me hizo muy bonito todo pero me dejó con una sensación rara, como de vacío;; alfombras gigantes, esculturas, pisos con mosaiquitos todo aquello para llegar a lo que se supone sería de lo mejor que vería en el viaje: La Capilla Sixtina. ¡Qué les digo! No me gustó nada, ustedes podrán decirme todo lo que quieran de Miguel Ángel y su arte pero a mí esto no me deslumbró, en primera porque tienes que lidiar con 9899 personas que se apachurran mientras ven el techo y en segunda porque se me hizo chiquitita. Saliendo de ahí pasamos por un túnel hacia la Basílica de San Pedro saltándonos toda la fila. No voy a misa pero sí soy católica y esto se me hizo todo lo contrario a Jesús. ¿En qué momento pasó de ser un “Dejad que los niños se acerquen a mí” a tener una iglesia aplastante que te hace sentir juzgado y diminuto en el mismo segundo que entras ahí?

El edificio es hermoso, me quise imaginar cómo se llenaba de gente cuando la acaban de construir y pensé que seguro yo me desmayaría, porque me desmayo siempre con las multitudes en lugares cerrados. Si bien, es un lugar impresionante, su significado me parece horrible. Me cae mejor mi Dios buena onda que el dios de esa iglesia que no siento mía, llena de esculturas de Papas juzgando y haciéndote sentir culpable. Ver tanta opulencia mientras muchos se mueren de hambre me hizo pensar que esa iglesia no refleja los valores que yo creo tiene mi Dios. Tan es así que de los 20,000 humanos que entran diario, sólo había unos 4 rezando, los demás eran unos locos con ​selfie sticks correteando apurados, tome y tome fotos como si de trofeos se tratara.

Si un consejo pudiera yo darles sobre este lugar es que consigan ​un tour​: las colas para entrar son de por lo menos 2 horas para el Vaticano y otras 2 para la Basílica de San Pedro, con el tour entras rápido, te explican todo y en 4 horas acabas la visita y puedes hacer algo más interesante con tu vida.

Sacada de onda después de mi shock vaticanesco, empapada por la lluvia horrenda, salí a buscar ​porchetta ​para alegrar mi corazón y la encontré en ​Fraschetteria Brunetti​, un mini lugar en donde vendían embutidos y quesos pero también te hacían sándwiches baratos con una parrilla improvisada. Me comí mi panino en la Piazza del Popolo tomando traguitos de un refresco amarillo sin etiqueta, el pan que me sobró se lo di a una gaviota gorda.

Roma está llena de gaviotas gordas, según los locales se la pasan come y come, por eso son gordas. Me caen bien y me gusta darles comida, porque son enormes y caminan chistoso y a diferencia de las palomas que son ratas con alas, las gaviotas me recuerdan a Nemo y me dan ganas de abrazarlas. Pasé por un café a un lugar lleno de italianos gritones y en total por mi comida con todo y postre pagué €7.5 ¿No que en Roma todo es caro?

Regresé al hotel por la lluvia, le compré un paraguas a un maldito güey de Bangladesh de esos que pululan por Roma y eso tuvo consecuencias. No le compren a los güeyes de Bangladesh, sus productos son caca.

Una vez que se pasó el aguacero fui a cenar, necesitaba algo ligero y rico. Caminando llegué a Ginger, es una especie de deli italiano ultra cool, todo en blanco, con barra de jugos y comida sana y natural. Pedí un plato de mozzarella que me sirvieron con pan fresco rociado en aceite de oliva y lo acompañé con una cerveza. Fue la cena perfecta, me hubiera gustado venir en la mañana por un jugo de su barra hermosa.

2015-03-16 06.24.52

Plaza España por la mañana

2015-03-16 06.26.43

Roma en la mañana

2015-03-16 06.31.52

Corriendo en Roma

2015-03-16 08.55.03

Vaticano

2015-03-16 08.57.39

La piña en el vaticano

2015-03-16 09.19.49

Museo del Vaticano

2015-03-16 10.29.02

Basílica de San Pedro

2015-03-16 10.55.29

San Pedro

2015-03-16 12.12.07

Los productos caca de los vendedores de Bangladesh

2015-03-16 12.53.18

Carnes frías

2015-03-16 12.55.56

Mi sandwich de porchetta

2015-03-16 13.06.20

La Gaviota gorda

2015-03-16 13.08.42

Tiendita de porchetta

2015-03-16 16.46.13

Ginger Roma

2015-03-16 16.55.40

Mi cena en Ginger

Share.

About Author

Leave A Reply

Google+