17 de marzo 2016 – Phom Penh

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Decidí ir al lugar que siempre me hace enamorarme de una ciudad: su mercado. Llegué a las 6:30 y estaba todo cerrado, se me hizo rarísimo porque en todos lados decía que abrían a las 6:00 y justo a esa hora había ido a todos los mercados en Vietnam.

Medió decepcionada le di la vuelta y encontré la parte de la comida. Estaba espantosa, sin Ángel, olía feo, habían pescados secos y algunas frutas pero nada del otro mundo, estaba completamente decepcionada, se veía que empezaban más tarde y no podía entenderlo, con este calor yo empezaría a las 5:00 am. Regresé al hotel tratando de encontrar Tuk Tuks y todos me querían cobrar carísimo por recorrer 1 km, mi orgullo pudo más que el calor y me fui caminando. Llegando al hotel me enteré que el Tuk Tuk no me iba a guiar por los lugares solo me iba a dejar ahí, el señor me había dicho otra cosa el día anterior, me había enseñado las fotos de los lugares como dando a entender que me llevaría él. Total enojada e histérica fui a una agencia de tours y contraté uno que tampoco incluía guía pero por lo menos eran claros y te daban agua y así.

Ustedes saben que soy fan de pagar bien y dar propinas, no tengo ningún problema dando dinero, pero me molesta que me lo quiten, me molesta que me quieran ver la cara.

Desayuné en chinga el desayuno más rico que he tenido en el viaje (el dueño francés hace el pan ahí y es una delicia) y salí corriendo al tour. La primera parada era la prisión S 21. Este lugar había sido primero una escuela y durante el régimen del puto Pol Pot el cabrón lo hizo cárcel. Voy a darles un breve contexto de la historia de Camboya para que se den una idea de por qué son así:

Camboya es un país con una historia complicada, siempre han sido pobres y dependido de la producción de arroz, su población hace siglos era un 90% esclava que trabajaban para el rey a cambio de su proyección de todos los enemigos que los invadían y chingaban, su ubicación geográfica los ha puesto en una situación difícil toda su vida. Vietnam de un lado invadiéndolos constantemente, Tailandia del otro haciendo lo mismo, y Vietnam y Tailandia peleando entre ellos con Camboya en medio, además China por ahí chingando de vez en cuando.

La cosa es así, Vietnam y Tailandia chingan a Camboya, los camboyanos se chingan entre ellos con personajes genocidas como Pol Pot que mató a una cuarta parte del país en unos añitos, reyes que tenían un 90% de la población esclavizada, o constantes guerrillas internas. China el papá grande chinga a Vietnam y a Tailandia. Los franceses como siempre aquí estuvieron con sus aires de dueños del mundo y hasta los gringos les tiraron un chingo, y cuando digo un chingo son como 100 toneladas de bombas un día sin decir agua va, todo para evitar que pasaran suministros a los del VietCong por Camboya.

Entonces, Camboya es un país que está en medio de gigantes peleoneros como medio agachando la cabeza para que no le caigan los golpes, tratando de complacer a todos sin lograrlo completamente, con una situación económica del culo sostenida por el arroz, reyes en mi opinión sin muchos huevos, y encima de todo esto les sale un loco fascista que quería regresar a la gente a la Edad de Piedra, este dude llegó al poder y todos pensaron que estaban salvados, pero un día expulsó a todos de las ciudades, mató a los que tenían educación e ideas (a pesar de que él era maestro y sus amigos eran maestros) y puso a los demás a trabajar 20 horas al día bajo este sol hijoeputa para producir toneladas y toneladas de arroz que lo ayudarían a completar un plan de 4 años para hacer de Camboya un lugar mejor. El pedo es que este cabrón hizo más o menos esto.

Pol pot -¿General Nuon Chea cuantas toneladas necesitamos para conquistar el mundo?
Nuon Chea -pos como 12,000
Pol Pot -A huevo, ponga a todos a producir 12,000 toneladas para que logremos nuestro pon de 4 años MUAHAHAHAHAH
Nuon Chea -Pero oiga Pol Pot, en toda la historia mundial de Camboya, aún en los tiempos Jayavarman II cuando nos iba cabrón producíamos 9,000 toneladas, y ahora no tenemos esos sistemas de irrigación y el suelo está de la verga, estamos produciendo solo 4,000 toneladas.
Pol Pot – chingue su madre, que trabajen 20 horas al día, sin descanso.
Nuon Chea – oiga pero es que estos cabrones comen mucho y se chingan la producción de arroz
Pol Pot – PUTAMADRE pinche gente gorda que quiere acabar con mi plan de 4 años. Quítenles la comida, que sólo coman 1 plato al día. Y chiquito cabrones, no estamos para estar desperdiciando.

Así parece que tomaron las decisiones estos hijos de su PUTAMADRE, sin siquiera detenerse a pensar que eran personas y vidas de lo que estaban hablando, tenían su plan muy bien hecho, pero ejecutarlo requería que todas estas personas trabajarán en las peores condiciones. Y bueno, lo del trabajo forzado era solo una parte, porque además tenían que vivir con el terror de ser capturados y asesinados.

Porque como todo loco, este dude creía que todos estaban en su contra, así que si sospechaban de ti te agarraban y te metían a un centro donde te interrogaban, torturaban y después asesinaban.

Después de este breve resumen comenzaré a contarles sobre mi visita al museo.

En este museo el putísimo de Pol Pot encerraba a todos los traidores contra el régimen de los Khmer Rouge, personas educadas, personas que hablaban otro idioma, extranjeros, señoras que comieron arroz de más, personas que usaran lentes, personas que tuvieran las manos suaves, personas inculpadas por sus familiares, vecinos o amigos, en pocas palabras 1/4 parte de Camboya.

Las personas eran confinadas en celdas diminutas de madera o ladrillo, o vivían en cuartos comunes en donde un palo de metal gigante con esposas los mantenía a todos atados al mismo palo. Dormían en hileras todos juntos sin poder moverse o les tocaba en la celdas individuales en donde llegaban a meter a 5 o 6 aunque apenas cabe 1. Ahí los tenían mientras duraba el interrogatorio. 3 veces al día los sacaban para hacerles preguntas buscando que confesaran sus crímenes. Los cuartos de interrogación tenían una cama de metal con cadenas en donde ataban al “criminal” ahí le pegaban, le ponían trapos con agua en la cabeza o incluso los llegaban a matar y hoy se puede ver todavía la sangre.

Recorrí los pasillos llenos de fotos de víctimas, todos los que entraban de un ser fotografiados y numerados, así, vi caras con ojos vacíos, otras con una impresionante dignidad y orgullo, algunos con expresiones de terror indescriptibles, también estaban registrados los soldados y torturadores del Khmer Rouge. Habían bebés, niños y una sección especialmente horrible con las fotos de los que morían durante la tortura, eso era algo gravísimo para el torturador ya que habían matado a alguien sin que confesara y firmara su crimen, y sobre todo sin que inculpara a sus “cómplices” así que los verdugos podrían ser juzgados y encarcelados también.

Pasear por estos pasillos y conocer estas historias me revolvió el estómago, entré a una de las celdas y me senté ahí a sentir el lugar, una energía inmensa me oprimió el corazón y sentí una tristeza enorme y muchas ganas de llorar. Seguí recorriendo los pasillos, todos llenos de alambre de púas para impedir que los presos se suicidaran tirándose por el balcón. Llegué a un lugar lleno de huesos y cráneos seguidos por los instrumentos de tortura.

Jamás podré entender cómo un ser humano es capaz de cometer esos crímenes, como pueden ir a dormir pensando en todo el daño y el dolor que le hicieron pasar a seres inocentes. No entiendo cómo alguien puede tratar con tanta saña a otra persona, algo necesita estar roto en su corazón para poder ser así.

Afuera hay un memorial con los nombres de las personas que murieron en ese lugar, estuve un rato ahí en silencio, tratando de comprender lo incomprensible. En eso me topé con una cara sonriente y tranquila, era la cara de uno de los 12 sobrevivientes de la prisión. Sonreía tranquilo en el mismo lugar en donde sufrió tanto, mientras vendía su libro contando su testimonio. Me tomé una foto con él y me autografió el libro con un garabato, no supe que decirle, estaba completamente impresionada con su felicidad y paz.

¿Saben el alma que debe tener ese señor para poder haber superado y perdonado todo eso, para vivir sin sus hijos y esposa asesinados por el régimen y aún así sonreír? Me dejó pasmada, profundamente agradecida de tener la vida tan feliz que tengo y pensando en cómo todos debemos ser felices porque en serio tenemos problemas, pero también tenemos siempre la opción de ser felices con todo y nuestros pedos.

La siguiente parada fue el centro de exterminio.

No estaba preparada para enterarme de todas estas cosas, y menos para verlas de frente. Los edificios que confirmaban este centro ya no existen, quienes sobrevivieron a las barbaridades del Khmer Rouge al verse libres de esos pendejos fueron a robar todo para con eso tratar de construir una casa o venderlo para poder empezar de cero su vida.

Una serie de letreros indican que había en cada lugar, uno era un almacén de químicos que rociaban a los cuerpos para disimular el olor, otro una cárcel provisional porque a veces llegaban muchos prisioneros y no alcanzaban a matarlos a todos en un día así que los dejaban ahí esperando su muerte.

Agujeros en el piso rodeados de palos de bambú delimitan las diferentes tumbas masivas encontradas en la zona, en todas, cuelgan pulseras de la amistad como símbolo de respeto y empatía hacia la víctimas. Miles y miles de pulseras de colores alegres contrastan con el lúgubre lugar. Aún hoy cuando llueve y el agua remueve la tierra siguen saliendo restos de ropa y huesos a la superficie, los trabajadores del museo los recolectan y ponen en contenedores, hay muchas tumbas que no se han abierto porque han decidido dejar descansar en paz a los muertos.

Hay una tumba con 160 cuerpos sin cabeza y se cree que son ex soldados y gente del régimen que “traicionaron” a Pol Pot y los degollaron para dar una lección a todos los demás miembros del Khmer Rouge.

Otra, la más impactante y desgarradora de todas fue la de mujeres y niños, las encontraron desnudas porque querían humillarlas, las mujeres camboyanas son muy recatadas y eso las quebraba completamente. Pero eso no era lo más horrible de ese lugar, había un árbol hoy repleto de pulseras de la amistad, en donde fueron encontrados restos de cerebro y pelo, ahí, los Khmer Rouge azotaban las cabezas de los bebés antes de arrojarlos a la tumba con sus mamás. Lo hacían para que cuando crecieran no vengaran la muerte de sus padres. Los soldados estaban obligados a reír al hacerlo, porque si no se reían podían ser juzgados como traidores al régimen.

Había también una pequeña casa de los espíritus por ahí, en Camboya afuera de cada casa hay una mini casita en forma de pagoda, ellos creen que los espíritus pasan por ahí y ven las ofrendas, así los mantienen contentos y todo espíritu que entra en sus casas viene de buen humor porque ya pasó por la casita de los espíritus de afuera. Esta casa es sencilla de bambú, llena de pulseras de la amistad, sin duda muchos espíritus están en esta zona y se requiere mucho amor para poder consolarlos.

Había también un árbol grande llamado el árbol mágico, ahí colgaban bocinas con música revolucionaria en el día, para que quienes vivían por ahí pensaran que era un campo de trabajo y por la noche los ayudaban a ahogar los gritos de más víctimas. Aquí los mataban de forma fácil, los hacían arrodillarse junto a la tumba, y les rompían la cabeza con un machete o un palo luego solo los pateaban a la tumba, muchos no morían pero con él DDT que rociaban para disimular el olor terminaban de morir.

Por el camino se pueden ir viendo dientes, pedazos de ropa y huesitos, es verdaderamente impresionante estar en un lugar que presenció tanta maldad, lo más bajo del ser humano pasó aquí, el miedo y el dolor aún se pueden sentir mientras caminas por la zona.

En el centro del lugar hay una estupa, en donde miles de huesos descansan, cráneos apilados en 17 niveles conmemorando el 17 de abril, todos marcados con puntos que indican la causa de su muerte, dejé una flor súper bonita que me encontré en el camino y salí de ahí en shock.

Llegué a mi hotel completamente drenada de energía, ni siquiera tenía ganas de llorar, estaba como en pausa, mi mama podían haber sido una de las prisioneras, esto fue en 1975, no hace tanto, personas de más de 41 años vivieron en ese tiempo, tú papá, tu tío, tu abuelo, pudieron haber estado en esa cárcel, esto no es historia pasada, esto no es “ay que barbaros estaban locos los humanos antes” esto es algo reciente, algo de la chingada, algo que dejó heridas abiertas en los miles y millones de huérfanos, torturados, explotados, hambreados y aterrorizados que hoy viven en Camboya. La sociedad tuvo que resurgir después de 3 millones de muertos en 3 años 8 meses. Tuvieron que agarrarse de los huevos y ponerse a trabajar para salir adelante, para tratar de olvidar y perdonar, tuvieron que vivir su vida sin su familia, completamente solos, recordando constantemente lo que un loco con delirios socialistas les hizo.
Me llena de terror pensar que podemos ser así de malos con nuestra propia especie.

Me dormí 5 horas tratando de recapacitar sobre esto y salí a cenar, el único lugar que encontré que no me dio miedo fue uno que me juraron y perjuraron en la entrada que era comida camboyana tan cabrona que hasta había salido en el NY tImes. Y ahí va mi espíritu Gordo a caer en la trampa, 55 USD el menú degustación. Se veía cool, tenían una selección de chelas buenas e interesantes y el lugar estaba bonito. Pos ya, me senté aunque estaba súper mal vestida para la ocasión, desgreñada, sudada, con un vestido fatal y la cara de sueño, comí comida mamadora NADA camboyana, que pude haber comido en cualquier lugar del D.F. Ingredientes repetitivos, decoración con bolitas, no le entendí un culo al mesero porque su inglés era fatal, así que me resigné a comer y a ser feliz. Porque después de lo que vi hoy, creo que tengo la obligación de ser feliz, es lo mínimo que dios se merece de mi, que sea agradecida con la vida privilegiada que tengo, que aprecie las oportunidades que me da, que entienda lo afortunada que soy al vivir como vivo y que me comprometa conmigo misma a ser la persona más feliz del mundo, se lo debo no sólo a Yisus, si no a todas las personas que tienen vidas así de trágicas como los camboyanos.

Por fin entendí Phom Penh, sigue sin gustarme su energía, pero hoy soy empática con ellos y entiendo por qué se siente así de densa la ciudad. Por qué la inseguridad, por qué el ambiente pesado. Adiós Phom Penh, me diste una gran lección, no todas las ciudades son para ir a ver cosas bonitas. Algunas te enseñan la parte fea del mundo

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

2 Comments

  1. Alejandra Ruiz on

    Órale Ro.
    Que fuerte lo que viviste en esa ciudad, pero tienes mucha razon de que la ciudad te enseño algo muy diferente a otras ciudades. Me cae bien tu sensibilidad hacia las personas, los animales y los hechos.

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