18 de marzo 2016 – Siem Reap

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Llegué a Siem Reap en el vuelo de la mañana, en el avión venían los mismos viejitos alemanes con los que estuve en el barco de Chau Doc a Phnom Penh, son todos felices, me encantan.

De Pronto bajándonos del avión escucho un aventó mexicano, y si, 2 hermanas viajando juntas estaban ahí. Como todo es carísimo acá, les dije que si querían viajar juntas y pagar guías privados entre las 3, aceptaron y nos pusimos a planear los 2 días que estaríamos en Siem Reap.

Llegué a mi hotel que es una lindura, la dueña es sobreviviente del Khmer Rouge y después de que sacaran a la chingada al pendejo de Pol Pot pudo recuperar su casa y ahora es un hotel. Me encanta quedarme en Guesthouses, son una cosa hermosa, en todos te tienes que quitar los zapatos y dejarlos en la entrada y vives un ambiente familiar.

Ella ahora se dedica a ayudar a niños a que no dejen la escuela, todo lo que hacen aquí es fair trade, puedes ir a visitar a los niños a las escuelas y donar para que tengan agua limpia, útiles o mejores maestros. En el hotel hay muchos folletos de ACs por si quieres ayudar, me tentó la idea de ir a donar sangre para el hospital infantil, pero me dio miedo que me fuera a pasar algo, sé que es una tontería, pero estando en este país tan lejos me dio pavor las medidas de seguridad.

En el hotel tienen tours con guías bien pagados, recomendaciones de restaurantes súper chistosas y todo está redactado en un tono cool y buena onda, si yo tuviera un hotel sería este.

Ana y María pasaron por mi para ir al museo de guerra, la fábrica de seda y el centro. En un Tuk Tuk nos fuimos las tres hasta el mentado museo. Pagamos los 5 USD de la entrada y nos asignaron un guía. Le dicen el Gato porque se ha muerto muchas veces. Estaba el gato súper inspirado dando el tour cuando CACA, algo le dice el ruso (militar rarito) que iba en el mismo grupo y se emputa y nos manda a la chingada. Sin más que hacer, nos pusimos a dar vueltas como mayates tratando de entender que coños eran todos los tanques, leyendo los letreros despintados, viendo minas y granadas, balas y armas y muchas cosas que no entendimos.

Acaloradas fuimos a preguntarle a un australiano voluntario que que pedo con el gato y sus arranques de ira, nos dijo que no le hiciéramos caso y que nos volviéramos a meter al tour, y allá fuimos. Ahora el grupo era más grande y el gato estaba disfrutando enormemente mientras contaba su historia y era el centro de atención, nos enseñó sus heridas, su pierna mocha, nos contó cómo desapareció su familia por culpa del Khmer, un día fue a buscar peces al río y cuando regresó se habían llevado a todos.

Camboya es una zona peligrosa para andar deambulando, hoy mueren entre 3 y 6 personas al mes por culpa de la minas. Porque todos pusieron minas, los camboyanos, los del Khmer Rouge, los enemigos del Khmer, los vietnamitas, los tailandeses, todos. Los del Khmer Rouge las pusieron en las fronteras para que nadie pudiera salir, y el pedo es que muchas son de plástico y no las pueden detectar con los detectores de metales, tienen que usar perros.

El Gato hacía bromas, molestaba al grupo, les sacaba risas, se ve que encontró su vocación en contar su historia, y que hoy puede ser relativamente feliz después de todo lo que sufrió. Me da gusto por él. Ya no acabamos el tour porque hubiera sido eterno, y dejamos un donativo para los guías y para las victimado del Khmer Rouge a nuestra salida.

La siguiente parada fue una granja de gusanos de seda. Ahí tienen a los gusanos come y come, porque es lo único que hacen, son como vietnamitas, los vimos bebés, luego crecer y luego ya haciéndose capullos para después ser mariposas, pero pos no todos llegan, cuando ya hicieron la seda CACA, los echan a la olla para sacarles todo. Neta cuando veo el proceso complicadísimo de la seda no entiendo quién chingados dijo un día:

Ohh, un gusano, quitémosle el capullo, pongámoslo a hervir, quitemos la cosa blanca que lo cubre, y después de 58688 procesos hagamos un hilo que tejeremos para hacer tela.

Estas cosas siempre me sorprenden, las damos por sentadas pero no mamen, ¿quien fue el primero en inventar eso? ¡Es una locura! Y luego teñirlo con insectos WTF el que pensó en eso y después tejerlo en telares complicadísimos, neta COMPLICADÍSIMOS. Nunca me va a dejar de maravillar el humano, que es capaz de tomarse tantas molestias para hacer un pedazo de tela, y siendo así de maravilloso e inventivo luego va y mata al de junto porque quiere producir más arroz.

Al final obvio había una tienda, hermosa pero impagable. Me da gusto que Ana y María aunque viajan con poco presupuesto si dejan propina y son personas conscientes, le dejamos propina al dude que nos estuvo paseando, y nos fuimos en el Tuk Tuk al down town.

Le pagamos al Tuk Tuk los 15 USD que nos cobró por pasearnos y nos metimos a explorar las calles atestadas, ruidosas y coloridas del centro de Siem Reap. Aproveché para comprar postales, que están mil veces más caras, en Vietnam 1 USD = 8 postales, acá 1 USD = 4 postales, los sellos cuestan lo mismo 1 USD por postal. Ya más tranquila con mis postales seguimos explorando. Mercados llenos de chunches, bolsas, pantalones harem, vestidos, todo lo que se les ocurra. En cuanto llegas se te acercan las vendedoras a gritarte precios, ofertas, recitando todo su inventario, dándote precios, rogando para que compres y aturdiéndote.

Mejor decidimos ir a comer, y después de ver los precios de muchos restaurantes divinos, escogimos uno. Pedimos un Amok que es como huevo con diferentes carnes y leche de coco, y una ensalada de mango verde. Me eché una chela de .50 USD en 12 segundos y medio y comimos delicioso. Pagamos 24 USD entre las 3. El mesero se sorprendió porque dejamos propina.

Salimos de ahí a seguir explorando, las calles están llenas de camas de masaje, por 8 USD te dan una hora de masaje en el cuerpo, pero ahí, en la calle. Así que está todo atascado de turistas dormidos siendo masajeados, tiene peceras con peces que hacen pedicure, y ves a la gente ahí con los pies metidos haciendo caras, los puestos callejeros ofrecen brochetas, unas como bolitas de arroz con mango y coco, shakes de frutas por 1 USD, crepas con nutella, los restaurantes tienen BBQ de cocodrilo, la música suena por todos lados y todos están en la calle alegres y felices.

Pedimos un Shake y seguimos explorando tiendas hermosas con manualidades divinas, hice un esfuerzo por controlarme porque no puedo gastar tanto, este viaje ha sido más caro de lo esperado. Me compré una bolsa y un cojín (siempre compro cojines, están en mi sala todos disparejos) y unos recuerditos para mi familia, también especias para mis amigos chefs. Pero es que neta todo es hermoso y si no te controlas CACA. Aunque también hay cosas carísimas, este país es neta caro como la chingada.

Agotadas pasamos por una chela para ver si nos caía Claudia, la italiana que conocí en Vietnam, pero al final no llegó. Regresé caminando a mi hotel por calles no tan bonitas, me bañé con agua tibia porque no había fría, y caí muerta de cansancio por el calor que hace aquí.

Me gustó mucho más aquí que Phnom Penh, son más alegres y platicadores, las calles tienen vida, los restaurantes son divinos, vi varios carísimos como para lunamieleros, aquí no me dio miedo salir, comí en la calle y me sentí más relajada, igual, la sombra de Pol Pot y sus estupideces se siente en cada persona de esta ciudad, pero es una sombra menos oscura y fea que la de Phom Penh, acá ya se nota más la alegría y esperanza, la certeza de que todo puede ser mejor.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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