23 de marzo 2016 – Bagan

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Desperté a las 4:45 y salí del hotel en silencio para no despertar a los empleados que dormía en camas improvisadas en la recepción.

Llegué a rentar una moto en un puesto que llevaba abierto ya una hora y media. En el hotel estaban en 6,000 Kyats y acá en 4,000 así que mandé al culo a los del hotel. Estaba esperando mi moto cuando vi a lo lejos una fila enorme de monjes budistas con cuencos, iban todos formaditos a pedir su comida porque solo pueden comer lo que les Donan.

Al poco rato llegó Luce, Giada salió del hotel y Aaron un gringo se nos unió, Julio se había quedado dormido. Salimos todos en caravana hacia el templo que Giada conocía, la moto de Luce empezó a fallar e iba muy lento, según yo estaba atrás de mí pero era otra persona, al final la perdimos, no había forma de comunicarnos con ella.

Llegamos al templo en silencio, éramos los únicos, nos sentamos a ver salir el sol, un grupo de españoles llegó de la nada, me cagan, entraron con los zapatos puestos cuando claramente te dicen que tienes que entrar descalza, sé que no hay guardias para hacerte quitarte los zapatos, pero es cuestión de ética y de respeto. Por eso se arruina todo con los turistas. No pueden seguir una simple puta regla, tiene que haber alguien para hacerlos cumplir la ley. Les eché una mirada furibunda y se quitaron los zapatos, les iba a decir algo pero ya mejor no hice nada y me puse a ver el amanecer.

Este fue un amanecer sutil, los colores se fueron revelando poco a poco, en Marruecos es algo escandaloso y abrumador, pero acá tiene una belleza tranquila, no por eso menos bonita, es una belleza reflexiva, con un sol que va pintando poco a poco con sus matices naranjas el árido suelo. Lo mejor es cuando el sol está ya más arriba, entonces si se pinta todo de naranja, los rayos van tocando la punta de los templos como despertándolos, la bruma mañanera hace que parezcan gigantes escondidos bajo el mar como en Halong Bay, Giada hizo un poco de yoga y los demás contemplamos el espectáculo en silencio.

Cuando voltee la pinche española se había puesto los zapatos otra vez en el templo y me volví a poner como energúmeno, pero igual elegí no decirle nada, cada quien, estará en su conciencia que por culpa de ella y los que son como ella esto se arruine para siempre. Este lugar es mágico porque eres libre de explorarlo, y pronto se perderá.

Regresamos Giada y yo al hotel a desayunar, Aaron se quedó explorando. A las 7:30 am ya estaba yo desayunada, había visto el amanecer y lista para seguir explorando. Ayer me habían regalado Thanaka, la cosa amarillenta que usan en la cara para no quemarse, me puse tratando de hacerlo con decencia, creo que no lo conseguí muy bien. Como no tuve noticias de Giada y Luce me fui sola a buscar templos, estuve en varios sentada en los segundos pisos, amo subir por esas escaleras oscuras y estrechas, alguna vez de chiquita quise ser arqueóloga y esto se siente como explorar algo siendo el primero que lo ve, me gusta caminar sola en la oscuridad, agachada, subiendo los escalones estrechos, sintiéndome la descubridora de la tumba de Tutankamon.

Estuve todo el tiempo viendo el cielo y escribiendo, escribí y escribí miles de cosas, vine a Myanmar sin saber exactamente qué quería ver, terminé encontrándome a mi. Por primera vez en mi vida no me estuve preguntando sobre mi pasión, porque eso ya lo encontré. Me siento completamente llena y feliz haciendo lo que hago, sentirme así de emocionada y contenta era algo que constantemente buscaba.

Me acuerdo que cuando leí la biografía de Van Gogh, sentí mucha envidia por él, quería encontrar algo que me apasionara tanto como a él su pintura, nunca creí encontrarlo pero hoy que tengo Eat Like a Local me siento como Van Gogh pintando su noche estrellada, esta vez estuve pensando sobre otros aspectos de mi vida mucho más profundos.

Todo lo iba anotando y fluía como nunca en México, así estuve explorando templos, escribiendo, viendo al cielo, echando siestas minis, completamente sola. Como traigo Thanaka los birmanos me voltean a ver y me sonríen diciendo “Thanaka” en voz alta. Les parece muy chistoso que la usemos. A las 12:30 fui a comer arroz con verduras y jugo de sandía al restaurante vegetariano. Pasé por más templos por un rato y regresé al hotel a dormir un rato y cambiar de moto.

A las 2:00 salí de nuevo a buscar el lugar donde vería el atardecer porque esta vez no me lo quería perder.

Entré a un templo que tiene 1000 años de antigüedad, en este no se puede subir para protegerlo, aunque no hay rejas que te lo impidan. Espero que la gente respete. Me fui al fondo y me senté a seguir escribiendo. Estuve ahí un buen rato en silencio, hasta que oí voces y me fui a mi templo favorito y ahí me quedé por horas, viendo el cielo, los templos lejanos y escribiendo como loca. Una señora paseaba a su rebaño de borregos y una vaca, de pronto los animales se metieron al templo, les gritó 3 cosas, señaló la salida y bien obedientes se salieron caminando con las orejas rebotando de arriba a abajo, me dieron una ternura inmensa, verlos ahí todos felices haciendo su travesura y luego como niños brincar juntos siendo cómplices mientras la mamá los regañaba.

Mientas estaba sentada en la ventana llegaban algunos turistas y se iban al rato, cuando vi que eran ya muchos me trepé al tercer nivel subiendo por unas escaleras diminutas.

Sentada en la cima del templo viendo hacia el horizonte conocí a Fabiola y a Rodrigo, el del DF ella de Veracruz, viven en Filipinas porque él trabaja en Nestlé. Obvio aproveché para quejarme por el cambio de sabor del KitKat a lo cual Rodrigo respondió con cara de What. Estuvimos platicando, me dieron dulce de ciruela y me contaron sus planes esperando juntos el atardecer.

Y así, esperamos y esperamos y esperamos y el sol se metió cubierto por las nubes dejándome sin atardecer. Ayer me lo perdí, hoy no hubo, me preparé todo el día para esto, y no hubo, pero igual lo tomé como una lección de vida. No siempre tendemos lo que planeamos, no siempre la vida será un espectáculo que te aturde, a veces las cosas salen así, viajas al otro lado del mundo para ver un atardecer, pero nunca puedes hacerlo porque hay nubes. Te esfuerzas mucho por algo y resulta que no funciona, das todo en una relación y la otra persona no te corresponde. La vida es así, y hay que aprender a aceptar ciertas cosas y disfrutar la belleza en ellas, aunque no sean lo que esperábamos.

La gente se fue resignada y nosotros hicimos lo mismo, siguiéndonos por un camino de tierra y arena lleno de plantas secas y espinosas. Ya creo que le estoy agarrando más la onda a esta cosa, en México voy a probar manejar un scooter a ver si me sale. Rodrigo quería correr así que quedamos de vernos para cenar y cada quien se fue a su hotel.

A las 8:30 nos juntamos Luce, Giada, Rodrigo, Fabiola y yo en el hotel de Giada, estuvimos tomando chelas con Jennifer de San Francisco y como alguien de junto cumplió años nos fueron a llevar pastel, solo por qué si. Nos comimos un poco antes de ir a cenar a un lugar que vendía curry o curry. Pos curry tráiganos le dijimos al mesero. Pedí carne por primera vez después de que me enfermé, estaba delicioso, nos llevaron como 8 platitos con verduras rostizado a, unas berenjenas minis redondas, papas, ejotes, habas, jitomates y arroz. Pagamos 3,500 Kyats o 3,5 USD por el curry y un jugo.

A las 11:00 todo está muerto en Bagan, llegué a mi hotel, solo me estaban esperando a mi para dormirse. Hice mi maleta pensando en lo triste que estoy de dejar Bagan, quisiera quedarme por días explorando sus templos en silencio, respirando su aire que huele a Jazmin, platicando con sus personas amables. Bagan es un lugar para venir a pensar y a aprender, para escuchar tu voz, para conectarte con esa sabiduría que hay dentro de ti pero que siempre ignoras porque crees que las respuestas están afuera y no adentro. En Bagan encontré una felicidad Inmensa, recuperé el brillo en los ojos, descubrí lo que quiere mi corazón y tracé un plan para volverme la persona que quiero. En Bagan hice las pases con mi pasado, entiendo que todo pasa por algo, aprendiendo las lecciones que me dejó, pero separándome de él, porque uno no es su pasado, tus errores no tienen que condenarte para siempre, siempre harás cosas de las que te arrepientas, pero si decides cambiar y volverte una persona mejor, entonces ya no eres ese, eres alguien nuevo. Tu pasado no define tu futuro, ni te condena, cada quien tiene en sus manos las herramientas para convertirse en esa persona que quiere ser, es cuestión de que se atrevan a dejar de ser eso que les dijeron que eran, que se quiten todas esas etiquetas y juicios, que se perdonen a sí mismos, porque el perdón de los demás ayuda, pero el perdón que te das tú es el que libera, y que ahora si, libres de ataduras, se atrevan a vivir su presente y su futuro, tal como ustedes quieran que sea.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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