24 de marzo 2015, Éfeso

0

Mi vuelo salía temprano, contraté un tour a Éfeso y pasó por mí un monito muy puntual, llegamos al aeropuerto, me baja de la camioneta y en eso lo veo que se quiere arrancar. Me entró un pánico súbito y lo fui a perseguir como una loca. —¿A dónde va? Tengo un tour, ¿Dónde está el tour?— El pobre no hablaba ni jota de español ni inglés y se me quedaba viendo espantado, empezó a hablar por teléfono nervioso hasta que por fin no sé qué arregló y me dijo que me trepara al coche que teníamos que ir a otro aeropuerto para tomar el avión a Izmir donde alguien me recogería. ¡Gracias a Dios mi instinto me hizo perseguirlo! Si no me hubiera dejado en el lugar equivocado.

Me emocionaba volar a Izmir, me pareció muy exótico como en esas películas de aventureros que llegan a aeropuertos extraños a buscar pistas de un códice secreto. Ni en mis sueños más guajiros me imaginé teniendo un boleto que dijera “Izmir” y me hizo sentir muy importante escuchar que llamaban a mi vuelo por el altavoz. ¡Yo voy a esa ciudad rara y ustedes van a París! ¡Qué normales! Pensaba. A las personas, obvio, les valían madres mis ínfulas de grandeza aventurera y seguían impávidos con su vida.

Llegué a Izmir entre nubes: esta ciudad es verde, verde, y yo pensaba que era desierto. Aquí se cultivan duraznos, hay campos enteros llenos de árboles en flor, las flores del durazno son rosas y es algo hermoso.

Nos llevaron primero a la casa de la Virgen María, se supone que vivió ahí algún tiempo y se ha aparecido muchas veces. Para llegar hay que ir en coche por unos 40 minutos. Esa pobre mujer en su época tenía que trepar hasta allí caminando o en burro, debió haber sido una cosa épica. En la casa de la Virgen la gente le reza y pide milagros, sobre todo las mujeres que no pueden tener hijos. Es una casita diminuta con un altar, no sentí santidad por ningún lado, pero chance no ando en el ​mood​. Saliendo encuentras 4 contenedores con arena donde puedes prender velas y hacer peticiones.

Yo prendí una para mi familia y Mateo y otra para mí. Continué el camino hasta llegar a cuatro fuentes de agua milagrosa: una da amor, otra salud, dinero y no me acuerdo qué da la otra, el chiste es que no se sabe cuál fuente es cuál, tienes que ir y tomar de todas para tener todos los milagros. Yo estuve tomando agua de cada una, no vaya a ser que me quede sin algo por andarme saltando fuentes. Al continuar hacia la salida te topas con una pared llena de papelitos colgados: la gente escribe su deseo y lo amarra, si quieres puedes quedarte un rato leyendo lo qué dicen. Es muy reconfortante ver que al final, seamos de donde seamos, todos estamos buscando ser felices. Te hace sentir menos solo y más unido con el mundo.

Me tomé un café turco acariciando un gato y esperé a que llegara el resto del grupo para ir a Éfeso. En eso estaba cuando me acordé de ustedes, me han estado leyendo y comentando mucho y es muy desconsiderado de mi parte no haberles prendido su velita, regresé como alma que lleva el diablo a prenderla, pedí algo rápido y llegué justo a tiempo al camión.

Bajamos de aquel cerro entre campos esmeraldas, enmarcado por un cielo que se sentía limpio y con aire transparente, me imaginé cómo era esto en épocas de Yisus: es tan grande y tan solitario el camino hoy en día que somos miles, que antes debió haber sido entre increíble y aterrador ver tal inmensidad. Llegamos a Éfeso que es una ciudad antigua, se pueden ver columnas y construcciones bastante bien conservadas pero lo que más se nota es que está lleno de gatos;; en cuanto llegamos uno se metió en medio del tour, se sentó y paró las orejas para escuchar a la guía. Era una ciudad muy importante que fue fundada en el siglo XI A.C, como era puerto se dedicaban principalmente al comercio. Nos contaron que fue movida 4 veces para permanecer cerca del mar.

Aquí vimos templos, un hospital chiquito porque en la ciudad de junto estaba el grande y nadie quería ser atendido en uno equis teniendo el grandote al lado. También pasamos por el burdel en donde las prostitutas eran educadas y respetadas porque cumplían con la función de satisfacer a los visitantes, si no hubieran existido ellas seguramente molestarían a las mujeres de la ciudad y eso era algo horrible. Cuenta la leyenda que los hombres de Éfeso tenían que ir a la biblioteca de Celso para pasar al burdel por un túnel secreto, a los hombres les gustaba ir porque sus esposas eran tontas y sólo se arreglaban y compraban cosas, en cambio las prostitutas eran mujeres con la que se podía platicar.

La guía nos contó que aquí es donde se inventó el ​Photoshop:​ un pasillo gigante que lleva a la biblioteca está lleno de columnas con estatuas, la gente rica debía tener una ahí porque era símbolo de status, si tenían más dinero podían quitar la estatua de alguien que hubiera caído en desgracia pero lo ​cool es que a veces no hacían su escultura desde cero, ponían el cuerpo de la anterior, que generalmente era delgado y musculoso, y sólo le adjuntaban su cabeza. ¡Qué frescos estos! Por eso vemos cuerpos iguales en todas las esculturas de antes.

En el camino que lleva desde el puerto a la ciudad se puede ver un anuncio tallado en el piso en donde con un corazón, un pie y el símbolo de dinero se da a entender a los visitantes que si quieren amor, y tienen dinero, deben caminar derecho y llegarán al burdel. ¡Hermoso!

El baño también es increíble, hileras de agujeros en donde los hombres se sentaban a hacer caca. Porque a los turcos sólo se les ocurren buenas cosas tomando y cagando, aquí venían a hacer negocios;; lo malo es que, como son de mármol, por el calor o el frío eran horribles. Por

esto los hombres ricos tenían esclavos que se sentaban a calentar o enfriar el asiento antes de que su amo llegara.

Éfeso es realmente impresionante: el auditorio de la ciudad tenía capacidad para más de 25,000 personas, algunos visitantes se ponen a cantar el escenario, así pueden decir que alguna vez cantaron en el auditorio más grande de ese tiempo. Me senté ahí a ver gente cantar desafinada pero con entusiasmo. Entre prados verdes, se pueden ver columnas y ruinas esparcidas descansando bajo el intenso sol y el cielo azulísimo, me gustó saber que aquí se respetaba la libertad de culto y había templos para todas las religiones, así los comerciantes de otros países podían venir y rezar (una estrategia muy inteligente cuando dependes de los visitantes extranjeros).

La siguiente parada fue para comer en un buffet pachiche y después nos llevaron a ver un desfile de modas de cosas de piel, porque acá se produce mucha piel. Aquí yo entendí que en cualquier tour, estos turcos tratarán de venderte algo, las señoras fueron felices con los precios y compraron, como no estaba interesada en la piel turca me fui a hacer tonta por ahí.

Estaba emocionada porque íbamos a ver el templo de Artemisa, una de las siete maravillas del mundo antiguo, cuál sería mi sorpresa al ver que sólo era una columna en medio de un campo verde, verde, con un laguito. Nos explicaron que antes eran muchísimas columnas y el pobre templo fue destruido y reconstruido, ahora está en Inglaterra, donde según la guía las cuidan mejor porque tienen más presupuesto que Turquía.

Como era temprano y teníamos que hacer tiempo nos llevaron a Kirkinca un pueblo, en casa del culo, igualito a Taxco donde está la joyería del que hizo todas las joyas para la película Troya, hasta tiene una foto de Brad Pitt. Aquí conocí la Zultanita, una piedra que cambia de color según la luz. Me enamoré en ese instante sólo para desenamorarme 23 segundos después cuando me dijeron el precio. Les digo, Turquía está sacando los gustos de millonaria excéntrica que llevo dentro.

Anduve pendejeando acariciando gatos, y en eso vi un bar de vinos de sabores, tienen de todas las frutas. Entre prueba y prueba ya me había puesto peda, aun así se me hizo buena idea pedir una copa de ​blueberries y quedarme a tomármela en el bar oscuro lleno de cojines turcos y rodeada de botellas de colores. El cabrón turco me quería cobrar carísimo: una botella cuesta 25 TL y la copa 10 TL según él, siempre pregunten el precio antes de sentarse a tomar algo aquí y siempre, siempre, regateen. La bajé a 3 TL y salí contenta conmigo misma.

Para bajar de Kirkinca hay que ir por una carretera con tales curvas que la guía nos contó un chiste;; cuando un sacerdote y un chofer de camiones con la ruta de esta ciudad llegaron al

cielo, al chofer le dieron pase preferencial. El sacerdote indignado preguntó el porqué, y la respuesta fue contundente: “Mientras tu oficias misa todos duermen, mientras él maneja para bajar de Kirkinca todos rezan”. ¡Así es el camino de complicado!

Como en todo tour, nos llevaron a comprar de nuevo: esta vez pasamos a otra escuela de alfombras, pero aquí estuvo más ​cool porque vimos hasta como hacen los hilos de seda. Todas las que me gustan están carísimas, estoy saliendo más refinada de lo que pensábamos, $95,000 dólares mi favorita. Nada más y nada menos.

Llegué a mi hotel cansada pero con una felicidad inmensa, me siento en mi ambiente en este país, quiero ser turca y entender lo que dicen cuando hablan con sus voces roncas. Para mi sorpresa el cuarto da al mar Egeo y puedo ver una isla griega a lo lejos, me gusta tener vista al mar y que esté rodeado de restaurantes. Me apuré para salir a cenar, me urgía conocer Kusadasi, el puerto desde donde escribo esto.

Caminé unas cuadras hasta llegar a un lugar en el que me querían vender kebabs con papas a la francesa. De lo profundo de mi ser salió una furia terrible y me puse a alegarle al mesero —¡Eso no es turco!—. Yo quería comer como ellos comen. Ahí estaba discutiendo con él sobre las pinches papas cuando, entre espantado y confundido, decidió meterse a pedir refuerzos, sacó casi de las greñas a un pobre desgraciado para que siguiera peleando conmigo. El nuevo monito harto y enojado me dijo —¿Quieres comida local? ¡Vamos al ​mercado​! Escoge el pescado que quieras lo traes y te lo hacemos. Así le hacen los turcos. Ándale te llevo—. Me pescó del brazo y me llevó a que comprara mi pescado, a ver si así dejaba de discutir.

Me parece muy chistoso que se tomen el tiempo de alegar, en México me hubieran mandado al cuerno, pero acá se toman molestias innecesarias y por eso justamente los amo. Fui feliz en el mercado, estuve preguntando el nombre de cada pescado mientras el del restaurante respondía paciente. Me decidí por unos rojos chiquitos, pagué 10 TL y los llevé a que me los cocinaran. Sentada en la mejor mesa me dejé atender por Bule, que tuvo a bien presentarse después de las molestias que había yo dado, como vio que amo comer estaba empeñado en que probara toda la comida local, cada vez que salía un plato de la cocina agarraba un poco y me lo servía, luego lo llevaba a la mesa que lo pidió. Así fue como comí calamares, pescaditos fritos, berenjenas, almendras frescas con sal y muchas cosas más que no supe que fueron.

Bule me contó que colecciona dinero y ama México sin conocerlo, me prestó su colección emocionado. Mientras comía iba viendo los billetes bajo la mirada atenta y emocionada de Bule, quien en un arranque de emoción sacó un billete turco de los viejos y me lo regaló para que tenga buena suerte. Bule viene de Kazajistán, vive aquí solo porque está divorciado y está coleccionando dinero del mundo para regalar la colección algún día a sus nietos. Se me hizo

divino, sobre todo porque sus hijos aún son muy chiquitos pero dice que los ve tan poco, que quiere hacer algo significativo para que se acuerden de él a pesar de vivir separados.

Estuvimos hablando del mundo, de los lugares a donde quiere ir y del dinero que ha coleccionado, cuando le pregunté si era musulmán respondió con la mejor frase que he oído en mi vida:

—​I am a muslim in my heart but I live my life for people​.1

Me explicó que en Turquía la gente es toda generosidad que cuando él me sirve un plato en el restaurante no lo hace porque sea su trabajo, lo lleva a mi mesa con su corazón esperando que me guste. Me comí mis pescados fritos, ​hummus​, berenjenas y más cosas que me dio Bule, de postre me llevó algo que no me supo explicar pero que sabía a canela y a polenta. Cuando se enteró que no había probado el ​raki ​(la bebida nacional turca) puso mariachi y me llevó un poco, así me acordaría siempre que lo probé con él escuchando música de mi tierra. Mientras platicábamos entre risas, pasó cerca Óscar el gato y no se dejó acariciar, Bule fue a buscar a uno que si fuera amigable para que no me quedara con ganas de acariciar gatos. Así de amables y considerados son los turcos de quienes vivo enamorada.

Dejé el 400% de propina y salí contenta, aprendí una lección hermosa sobre generosidad y amor al trabajo que espero no se me olvide nunca. Iba sonriendo como idiota cuando me alcanzó Bule para darme una flor y decirme que espera verme de nuevo. Se me hizo chiquito el corazón porque sé que lo más probable es que eso no pase, acepté la flor y seguí mi camino cabizbaja. De regreso un guardia me saludó, le respondí en turco y me siguió la plática. Me hizo feliz pensar que tal vez si parezco turca y fui hacia el hotel caminando y llorando porque no quería irme de Turquía nunca;; me gusta su gente que habla desde el corazón, sus gatos acariciables, su historia, su comida, su música, su jugo de granada fresco y su forma de hacerte sentir en casa.

2015-03-24 10.09.21 HDR-2

La casa de la virgen María en Éfeso

2015-03-24 10.13.33

La casa de la virgen María en Éfeso

2015-03-24 10.15.01

las fuentes de las que tomas para el amor, salud, dinero etc

2015-03-24 10.17.44-2

El muro con los deseos

2015-03-24 10.29.41

La velita de en medio es la de ustedes

2015-03-24 10.52.13

Izmir, Éfeso

2015-03-24 10.53.06 HDR-2

Izmir, Éfeso

2015-03-24 10.54.17

Izmir, Éfeso

2015-03-24 11.02.04

El gato escuchando a la guía en Éfeso

2015-03-24 11.09.11

Éfeso

2015-03-24 11.21.26

Éfeso y sus gatos

2015-03-24 11.43.15

Nike, la diosa de la victoria

2015-03-24 11.56.25

Las puertas de Hércules en Éfeso, si puedes tocarlas con las dos manos, absorberás la fuerza de Hércules.

2015-03-24 11.58.30

Gato Real

2015-03-24 12.15.51

Los baños de Éfeso en donde iban a hacer negocios y platicar

2015-03-24 12.38.04

Las casas de la gente rica en Éfeso

2015-03-24 12.46.47-2

La biblioteca de Celso

2015-03-24 12.51.39

Vista de Éfeso

2015-03-24 12.56.14-2

El primer anuncio del mundo: Si tienes dinero y quieres amor, camina de frente y llegarás al burdel

2015-03-24 13.07.26-2

El auditorio de Éfeso

2015-03-24 13.18.28

Genuinos relojes falsos, Éfeso

2015-03-24 14.20.06

El desfile de modas pachiche

2015-03-24 15.04.10

Templo de Artemisa o la única columna que queda

2015-03-24 15.47.55

Zultanita

2015-03-24 15.49.16

Gato en Kirkinca

2015-03-24 15.55.54

Kirkinca

2015-03-24 16.04.21-2

Bar de vinos de sabores en Kirkinca

2015-03-24 16.51.44

Escuela de alfombras turcas

2015-03-24 17.01.20

La alfombra que me haría impresionar a Varol días después

2015-03-24 17.51.36

Mar Egeo

2015-03-24 18.48.19-2

Mercado de Kusadasi

2015-03-24 19.14.30

La colección de billetes de Bule

2015-03-24 19.21.11

Mis pescados fritos

2015-03-24 20.15.06

Con Bule en Kusadasi

 

Share.

About Author

Leave A Reply

Google+