25 de septiembre, Todra Gorge

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Nos despertamos a las 5:30 am, las estrellas brillaban con una intensidad indescriptible, trate de tomar una foto pero fue un desastre, así que mejor me puse a verlas con los ojos fijos tratando de memorizarlas, son tantas que de pronto parecen girar y si no tienes cuidado te pierdes en ellas. El cielo empezó a clarear, Said nos trajo té caliente y dulce a la cama, lo tomé contenta, ¡jamás imaginé tomar té envuelta en cobijas contemplando las estrellas del Sahara! a las 6:30 en punto estábamos trepados en nuestros camellos.

Atravesamos las dunas que despertaban de su sueño con los pasos mansos de los camellos, el cielo se volvía azul claro a nuestras espaldas. Con el bamboleo lento de los camellos llegamos a una duna perfecta para ver el amanecer. Nos sentamos en la arena fría y roja a esperar, siempre he pensado que los atardeceres son mucho más impresionantes que los amaneceres, tal vez porque dios nos los da como recompensa por haber terminado el día. Los amaneceres son menos espectaculares, no hay juegos de luces con las nubes, ni diferentes tonos de naranjas, los amaneceres son contundentes, un sol redondo y amarillo se asomaba por atrás de las montañas que antes se veían azules, sin mucho show iluminó poco a poco el paisaje, creo que no necesitan tanta faramalla porque el simple hecho de despertar es un milagro.

En silencio nos subimos a los camellos y llegamos a desayunar. Siempre nos dan aceitunas, jugo de naranja fresco, té, café, huevos duros, pan, mantequilla, mermelada y unos hotcakes raros. Estoy empezando a hartarme de tanto pan, quiero con locura un plato de fruta. El día no pintaba muy interesante, recorrimos los caminos marroquíes llenos de palmeras y pasajes rojos, casitas cuadradas de adobe aparecen siempre con sus puertas de colores, aunque sea una casa sencilla tiene su puerta bonita, a veces desgastada pero a mi me parece hermoso que las cosas muestren el paso de los años, una puerta con la pintura descarapelada ha visto entrar y salir a muchas personas.

Después de mucho manejar llegamos a una aldea dentro de una Casbah, aquí todas las casas están pegadas, es como recorrer laberintos, las construyen con lodo y paja a la manera tradicional, los pasillos están cubiertos para que se conserve el frío y solo hay pequeños espacios sin techo para dejar entrar la luz. Es raro ver aldeas como esta, aquí se han modernizado y hay luz y agua corriente, consiguieron dinero para restaurarla y ahora es realmente bonita.
Estas casas pueden durar miles de años, hay unas que tienen incluso 400, pero en cuanto una familia la abandona comienza a desmoronarse, tiene su lógica, todo aquello que no es querido y cuidado todos los días termina por morir. Las relaciones, las plantas, las casas, los trabajos, todo.

Tradicionalmente trabajan muy temprano en la mañana o en la tarde, que es cuando el calor no es tan fuerte, después pasan todo el día dentro de la fresca aldea conviviendo con sus vecinos, aquí no hay individualismo, todo es comunidad, todo es ruido, todo es Unión. Ahí mismo hay un museo Berber, lo recorrimos en lo que preparaban nuestra comida. Mor fue nuestro guía lo cual es increíble porque él es Berber y estas cosas que ahora se exponen la usó en su infancia y adolescencia. Los Berber son increíbles, viven moviéndose de lugar, ya sea en la montañas o en el desierto, me encantó saber que hacían contratos de compra venta y que incluso tenían bancos. Imagínense un risco con un camino de 50 cm de ancho, ahí iban estos y metían sus cosas preciadas en cuevas, cada familia tenía una, un guardia custodiaba, el solo hecho de ir a depositar las cosas ahí ya era súper peligroso, un paso en falso y caes al vacío.

También aprendimos sobre indumentaria tradicional y ahí es donde vi por primera vez los abrigos Berber, me encantaron, también amo que en sus casas no hay sillones, solo tapetes en el piso y cojines al rededor, creo que voy a aplicar eso pronto. Berber que se respete te recibe con té hecho al momento, me parece una lástima que no tengamos esa costumbre en México, recibir a la gente siempre con algo de tomar es muy bonito.

Creo que lo más relevante de este museo es que tienen descripciones en inglés, español, catalán, alemán, italiano, Berber y árabe. Neta he ido a muchos museos, por ejemplo los cabrones italianos ni siquiera se molestan en poner algo en ingles, todo está en italiano. Los Berber son muy considerados, pero también creo que tienen una inmensa necesidad de ser entendidos y apreciados, de que el mundo conozca su increíble historia y su grandeza y por eso su museo es amigable para todos. Me gustó recorrerlo con un Berber y aprender tanto de él.

La comida estuvo deliciosa, pavo con naranja, canela y pimienta, cous cous, ensalada de jitomate con cebolla y aceitunas, jugo de naranja fresco y por supuesto fruta. Salimos de ahí felices para toparnos con una tragedia, en la casa de junto una persona había muerto, toda la comunidad comenzó a llegar, 2 niñas como de 13 años lloraban desconsoladas, se ve que fue una muerte repentina, sus ojos transmitían una total desolación e incertidumbre, se me hizo chiquito el corazón y agradecí estar viva y tener a mi familia viva también. En silencio nos subimos a la camioneta, todos estábamos consternados.

Esta noche la pasamos en Todra Gorge, es muy bonito, hay un río con jardines a los lados, realmente no son jardines son cultivos, calabazas, rábanos, frijoles, palmeras con dátiles, todo en un verde majestuoso que resalta aún más porque está junto a construcciones rojizas. Así se ve todo el valle, verde en el centro, rojo a los lados. Si te fijas bien encuentras a personas vestidas de blanco caminando, cosechando algo o revisando que todo esté en orden en los cultivos. El hotel está juro al río, es una casa de huéspedes muy bonita pero ultra sencilla, todas se metieron a la alberca helada, yo no me atreví, odio el frío. Mejor salí a explorar el río aunque me advirtieron que no lo hiciera. Hay mucha inundaciones repentinas, si llueve en la montaña de pronto se deja venir un montón de agua, en 5 minutos puede subir tanto que inunda los cultivos, mucha gente muere por estar en el río pendejeando y ZÁCATELAS sube de la nada y se los lleva la corriente.

Mejor salí a caminar por la ciudad, no caminé nada, apenas salí vi a un hombre observando el río, le tomé una foto, me saludó, me invitó a conocer el hotel de su familia y ahí fui, es súper lindo, todo colorido lleno de tapetes, nos sentamos en el piso rodeados, Abdulah fue por té, rodeados de tapetes hechos por la cooperativa de mujeres Berber que trabajan con Abdulah me enseñó palabras en su idioma, el significado de los símbolos Berbers y sus tradiciones, desde Middelt me había enamorado de un trabajo en blanco y crudo con pequeñas como moneditas plateadas colgando, aquí había uno especialmente bonito, resulta que no es un tapete es un abrigo Berber, los usan para salir a eventos importantes. Me lo puse y lo amé pero está un poco caro €260 es una parte importante de mi presupuesto y aun me quedan varios días por acá, con eso podría comer bien y bonito por 10 días. Con el abrigo en la mente regrese a cenar despidiéndome de Abdulah con la promesa de regresar a seguir platicando.

Toda la cena estuve pensando en el abrigo, si lo compraba no podría llevar regalos. Aunque por otro lado he estado considerando seriamente nunca más llevar regalos de mis viajes, me quitan espacio y presupuesto y realmente nadie los aprecia, como no vivieron lo que yo viví, no tienen significado para ellos, neta yo jamás he usado los llaveritos que me da la banda, o sea todos te lo agradecen, lo guardan en un cajón y se olvidan del asunto. Le di vueltas a esto un rato, cené rápido mi cous cous y regresé con Abdulah dispuesta a negociar. Me hice wey al principio, entré sin ver el abrigo, le platiqué cualquier cosa, aprendi palabras en Berber y en árabe, me enseñó saludos de su tierra, luego de un rato vi el reloj y le dije que tenía que irme, me preguntó por el abrigo. Con cara de tristeza le dije que me había encantado pero sólo tenía 190, pero que muchas gracias. Seguí platicando de tonterías, me puse mis zapatos y cuando ya me iba me dijo: está bien, eres una buena mujer, dame 190 y estamos a mano. Pero no le digas a nadie.

Salí feliz da ahí con mi abrigo puesto, lo quiero usar todo el tiempo, estuve un rato platicando con Laurena, Krystal y Mor y luego me fui a dormir contenta con el sonido del río arrullando mi sueño.

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