26 de marzo 2016 – Inle Lake

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La del hotel me consiguió a una chava que iba al aeropuerto, así podríamos compartir taxi y nos saldría más barato. Bajé a las 6:00 y me tenían listo el desayuno en una caja, Angélica me esperaba, es chilena y está viajando sola. Fuimos platicando todo el camino sobre el shock cultural, la comida, los baños y un largo etcétera.

La hora de camino al aeropuerto pasó volando, nos trepamos al avión, ella se bajó en bagan y yo me seguí hasta Heho. Al llegar busqué a alguien con quien compartir taxi porque costaba 25 USD, pero no había nadie, solo traía 26,000 Kyats, lo justo para el taxi. Tampoco había Shuttles ni nada, así que a pagar los 25 USD como si estuviera en pinche París. Íbamos muy felices por el camino cuando nos para un policía y me pide 12,500 por entrar a la ciudad. Y que me acuerdo de Mun he, y además ya no traía para el taxi y que se me bota la canica, ellos tenían mi pasaporte y yo desde el taxi verde de coraje le alegaba al monito que es una mamada que te cobren 12,5 USD por entrar a la puta ciudad, más la visa de 50 USD, más los 25 USD por entrar a Bagan, más los 10 USD por pinche Mandalay, coño, estos cabrones ven burro y se les antoja viaje, lo peor es que todo es para el gobierno no es para la gente que está pobre pobre, estos putos cobran y la gente mantiene con donativos las pagodas que son la principal atracción turística, o sea ni siquiera le invierten los hijos de su gran chingada.

En todo eso estaba pensando cuando CACA, trabada empecé a decirle Fuck you and your fucking government, fuck fuck fuckers fucking (as me olvidaron todas las otras groserías en inglés y repetía eso como disco rayado ante la cara de WTF del militar) YOU ONLY HAVE 6 DAYS LEFT ASSHOLES. Le grité mientras el taxi se alejaba espantado. Y es que aunque la democracia ganó en el 2015, apenas en abril los militares dejaran en gobierno, si es que lo dejan, porque ya una vez dijeron que lo dejarían y toma pq tus tunas.

Ya mad tranquila me di cuenta de mi reverenda estupidez, y es que neta no estamos acostumbrados a callarnos la boca, o por lo menos yo no, nunca he vivido la represión de la que son víctimas muchas personas en Asia, no he tenido que callarme por miedo, desde chiquita fui la pesadilla de mi mamá por alegadora, y ahora, estaba aquí, sola, después de insultar a un gobierno represor y a un militar que tenía todos los datos de mi pasaporte. ¿En qué estaba pensando? Sabrá Yisus, pero pos ya lo hecho hecho estaba.

Llegué al hotel y le dije al taxista que con la pena, que o aceptaba mis dólares discriminados o se podía ir directo a chingar a su madre, pos siendo así los aceptó. Me bajé del coche con un humor de los mil demonios y estuve como 1 hora esperando mi cuarto. Ahí estaba en la recepción cuando se aparece un militar. Se me bajó la presión, me hice la cool, tomando mi té y comiendo cacahuates, el militar rodeó la recepción, saludó a la gente y se fue. Pos nada, resulta que sólo pasó a saludar y yo andaba paranoica.

Me estoy dando cuenta de que algo me pasó como que entré en un canal diferente, todo es amor y paz y coolness, así que cuando me enojo es como si me apagaran la luz, se me quita la energía, me duele la cabeza, me mareo, algo fatal, me metí a mi cuarto que no tiene aire acondicionado y es más que un cuarto, una adaptación de cuarto con paredes delgaditas e improvisadas, y caí muerta hasta las 3:30 de la tarde. Al parecer ya no me voy a poder enojar o voy a enfrentar estas consecuencias, es la tercera vez que me pasa en el viaje, al principio pensé que era algo relacionado con el clima, pero ya es patrón.

Me desperté y fui a buscar que comer, estuve pendejeando por ahí viendo e pueblito, es como medio cool, medio abandonado, medio con onda, medio no, medio en medio de la nada, pero con restaurantes caros, las calles están llenas de perros buena onda, conocí a uno que me movió la cola, estuve jugando con él hasta que llegó otro corriendo a estrellarse contra nosotros, jugamos los 3 un rato en la tierra, hasta que mejor seguí mi camino, obvio con los dos perritos detrás mío muy campantes caminando Mientras les brincaban las orejas, encontré un lugar con buena pinta y me senté con mi séquito, no me dijeron nada de mi compañía canina. Estaba un poco harta del curry así que pedí una hamburguesa y una chela. Yo bien feliz tomando mi chela cuando empezó a oírse música, gritos y desmadre.

Salí a la calle y había una procesión larguísima, mujeres elegantes con sus longyis y flores en el pelo, cargaban ofrendas, seguidas por señores con sombreros briocoteando, luego, una fila gigante de bici taxis con costales de arroz, músicos de todos tamaños (si, hasta un niño de 5 años) golpeaban unos como panderos, más mujeres con platos, y al final un niño cargado en una tarima, vestido de azul rodeado de flores. Es la procesión para los niños que se van a ordenar monjes en los próximos días.

Llegó una hamburguesa gigantesca imposible de comer, le estuve dando al perrito que se quedó, el que se había estrellado ya se había ido, y así estuvimos toda la tarde juntos el animalito feliz y yo, escribiendo, leyendo, tomando té, comiendo pastel, a las 8:00 fui a ver el Mercado nocturno y era sólo de comida rara, pasé por tiendas de souvenirs, me perdí y Pa cuando acorde estaba en una calle completamente sola, sin luces, toda de tierra. Los perros empezaron a salir de sus escondites al verme, movían la cola y me dejaban acariciarlos, por muy raro que parezca aunque estaba sola ahí, y en México para como esta todo, estar sola en un terreno baldío en una ciudad perdida es sinónimo de muerte y violación, acá estuve tranquila y feliz caminando con mis perros seguidores.

Me dormí aunque sin mucha suerte, había sido demasiada carne para mi dieta casi vegetariana y me cayó fatal, estuve vuelta y vuelta y caí muerta a las 4:00, al día siguiente tenía un tour al lago a las 8:00 y necesitaba descansar.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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