27 de septiembre, Marrakech

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El camino para cruzar el Monte Atlas es sinuoso y lleno de neblina, las montañas parecen dibujadas con acuarelas, puedes sentir las nubes junto a ti en las partes más altas, hay pequeñas plantas en forma de bola por todos lados y se pueden ver nopales cargados de tunas rojas rojas. Aquí si no hay nada mas que Berbers solitarios cosechando, mujeres diminutas y fuertes cargando bultos de plantas ensus espaldas y la soledad de la montaña.

Debe ser hermoso y a la vez abrumador vivir aquí, siento que sólo teniendo un gran espíritu puedes sobrevivir en estas montañas. Hicimos varias patadas en el camino para tomar café, en todas los berber me seguían con sus sonrisas completas. Cuando un berber sonríe no lo hace sólo con la boca, lo hace con los ojos y el corazón. Todos me dicen “berber berber” y me da mucha risa. En una de las paradas un vendedor estaba especialmente interesado en comprarme mi abrigo, hasta me estuvo regateando y todo. Mor me dijo que es algo muy tradicional que usan las mujeres en las montañas y por eso tanto interés. Me alegra no haber comprado una alfombra o algo comercial o falso, es cool tener lo real y haberlo comprado por un precio justo.

Comimos un onelette berber delicioso, con cilantro, huevos, cebolla y jitomate y seguimos nuestro camino a Marrakech. Pasé dormida todo el trayecto y desperté entrando a la ciudad. Todo es rojo con miles de árboles por aquí y por allá, esta ciudad es una locura, motos suben y bajan, coches pitan, Mercedes usados como taxis pintados de crema recorren histéricos las calles. Todo es turistas pasar, gente moverse y verde verde verde.

Krystal y yo fuimos a caminar para conocer la ciudad, pero nos agarró una lluvia terrible, nos metimos a un café y estuvimos haciendo el business plan de la empresa de Mor. En este viaje nos ha llevado a vivir experiencias increíbles, pero también hemos tenido que apegarnos a un programa de un tour con cosas no tan cool. Mor tiene en mente crear una empresa donde lleve a viajeros (no turistas) a conocer Marruecos a fondo, desde su gente, con el corazón. Sé reconocer la pasión cuando la veo porque me siento identificada, Mor ama Marruecos, conoce su historia mas que nadie, estudio 3 años para ser guía, habla 3 dialectos berber, árabe clásico, árabe marroquí, francés e inglés y no sólo eso, conoce gente en todos lados, le abren las puertas de su casa y lo saludan en cada ciudad, campesinos en medio de la carretera, señoras en aldeas abandonadas. Creo que es una gran idea por eso Krystal y yo estamos haciendo el business plan porque Mor tiene que tener si propia empresa con sus ideas y su experiencia. Conseguí quien diseñará su lujo gratis y quien hiciera su página gratis también, Krystal va a crear la identidad de la empresa y yo voy a hacer su plan de marketing, y esperemos en diciembre máximo tener la empresa de Mor lista, así van a poder venir a Marruecos con el y ser muy felices con su pasión y amor por este país.

Terminó la lluvia y regresamos al hotel, quería hacer una reservación para cenar y el de la recepción me dijo que me prestaba el teléfono, llamé y me cobró 30 DH. Los ojos se me ensombrecieron, lo pagué, pero comprendí que aquí son diferentes. De pronto comencé a sentir la vibra de la ciudad y a odiarla, me sentí completamente abandonada en este hotel y quise salir corriendo a la montaña. Todo empeoró cuando supe que aquí discriminan a los berber y era mejor que no usara mi abrigo para que no me insultaran y conmigo a Mor.

Me puse a llorar como una magdalena, no quería estar en Marrakech, quería usar mi abrigo, quería poder confiar en la gente y recibir sonrisas a mi paso. No entendía como podían ser tan distintos en el mismo país, como se volvieron estos humanos horrendos y desalmados. Todo empeoró porque es la ultima noche de Mor con nosotros, a partir de aquí estamos solas, me puse a llorar peor despidiéndome de él.

Fuimos a cenar todos juntos, cené compartiendo con Krystal pero tenía que irme constantemente de la mesa porque las lagrimas se me salían, esta ciudad no es para mi. Al final me tomé una cerveza y vi las cosas con un poco más de optimismo. Regresé al hotel y me metí a mi cama para seguir llorando, traté de bañarme, no había agua caliente, bajé al lobby y el mono me vio con cara de no es mi pedo, jódete. Me acordé del señor en Midelt que estuvo horas asegurándose de que me pudiera bañar y hasta casi me ve encuerada por eso, y este pendejo con su cara de aguacate viéndome sin hacer nada.

Los odio, odio a la gente de aquí, se sienten superiores, te tratan como caca, como si te estuvieran haciendo el favor. Ya bañada y un poco más tranquila decidí darle una oportunidad a esta horrenda ciudad. El viajero que no viaja con mente abierta y corazón dispuesto a aprender es mejor que se quede en su casa, algo tendrán que enseñarme, por alguna razón estoy en Marrakech.2015-09-28 10.21.43-32015-09-28 10.47.292015-09-28 10.48.29-1-12015-09-28 12.16.462015-09-28 12.30.11-22015-09-28 12.30.45-12015-09-28 21.00.552015-09-28 23.48.30

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