3 de abril 2015, París

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Este día fue un poco diferente a los demás: quedé de ver a Laura a las 11:00 en la ópera, ella es fanática de las fotos, quería ir a tomarse una a todos los puntos de la ciudad que fueran importantes. Yo había quedado de ver a Jean a las 12:00 en ​Lafayette Gourmet ​para comer ostiones, después de estar un rato pendejeando fuimos a encontrarnos con él.

El pobre mesero del lugar ya me conocía, un día antes estuve como león enjaulado dando vueltas frente a los ostiones muy enojada porque cerraron una hora antes así que me prometió que mañana o sea hoy tendría mis ostiones. ​Pedimos un plato degustación con 24 conchas y empezamos a comer felices discutiendo sobre cual variedad era la mejor. También comí pan con mantequilla como gorda porque la mantequilla aquí es una delicia. ¡Deberían hacerle un monumento a la mantequilla!

Laura está buscando una bolsa mamadora de ésas de millonarios y Jean muy amable nos llevó a la que, dijo, era la calle más chic de París. Y no, no es Champs Elysées, es otra en donde están todas esas tiendas en donde no puedes comprar nada. Ni me molesté en aprenderme el nombre porque jamás me verán usando Gucci. ​Entramos a buscar la bolsa y pues sí está hermosa pero yo eso me lo gastaría en 19 mil cosas más interesantes, iba yo con mi bolsa garra, la que planeo tirar mañana, y creo que por eso me estaban viendo con desprecio. ​Como no se pudo decidir por el color, salimos de la tienda bajo las miradas atentas de esas señoras que sólo por trabajar ahí se sienten mejores que tú.

En medio de la lluvia nos dirigimos al segundo spot de fotos, La Torre Eiffel, nunca me había tomado tantas fotos, ¿qué haces con ellas? En todas sales tú, todavía si fotografiaras cosas de la ciudad o algo así, lo entendería. Reflexionando sobre esto descubrí que todos tenemos diferentes estilos de viajar. ​Yo no me considero turista me considero viajera y éste era un plan más turista, en mis planes jamás existiría la idea de ir a tomarme fotos y sólo eso;; yo necesito conocer, hablar con gente, sentarme a leer, caminar, jugar con los perros, ver sus puestos, probar cositas. Pero hay gente que es perfectamente feliz sólo tomándose la foto, me pareció chistoso, es ir tachando elementos de una lista. Como un tipo rally.

Gracias a Laura ahora conozco los mejores ángulos de París, no tenía idea de la existencia de Trocadero por ejemplo, para mí es mejor ver la torre desde un jardín leyendo un libro, y por supuesto jamás se me ocurriría subir. ​La hice caminar a fuerza llevándola a lugares a los que no puedes llegar en metro, pasamos por un merenguito a ​Aux Merveilleux de Fred porque no se puede estar sin ellos y encontramos el metro para ir a Montparnasse en donde Laura había comido un kebab hace años, lo tratamos de encontrar pero estuvo en chino. ​En eso

andábamos cuando se coló una corriente de aire del metro y elevó el paraguas altísimo, en vez de caer se quedó volando horas, y ahí andábamos las dos abajo con cara de pendejas y riéndonos de que no lo podíamos recuperar. ​Paraguas en mano, por fin encontramos un kebab​-refugio de la lluvia, viniendo de Turquía es un sacrilegio comer ​kebabs aquí: lo hacen con pan y cátsup. Estaba tan grande que quedamos llenas para siempre. Gordas y secas nos pusimos en marcha rumbo a la siguiente parada: Notre Dame.

Otra vez tomamos miles de fotos, pero miles en serio. Mientras Laura posaba yo me encontré a un ​homeless amigo de mi hermana con sus perritos, lo fui a saludar contándole la historia de porqué lo saludaba, no me entendió nada. Sólo me pidió un Euro y se lo di, a cambio le tomé una foto con sus perritos para mandársela a Lorenza. ​Atrás de Notre Dame está el ​Marché aux fleures​, un mercado de flores bien padre, no son ramos, son vivas, también a lo largo del río en esa área hay muchas tiendas de jardinería, si les gustan las plantas como a mí van a ser muy felices viendo todo.

Estuvimos en Louvre tomando más fotos, antes de que anocheciera, le dije a Laura que quería ir después a Lafayette porque le tenía un regalo a Evan, el que atiende el puesto de las especias que ayer me regaló té. Llegamos cansadas a Lafayette;; está bien chistoso que una estación de metro salga directamente a la tienda. Una vez ahí, vi a Evan y le dije que le tenía un pastel, cuando le di el ojo turco de la suerte me vio con cara de interrogación, y pues es que pastel y regalo se parecen en francés y me confundí. Aclarada la confusión, me dio las gracias y me dijo que cuando regresara lo buscara.

Ya no tenía más pendientes y el plan era cenar en un restaurante que me habían recomendado así que fuimos. ¡Gracias a Yisus estaba lleno! Porque el ​Foie Gras costaba €60 y el plato más barato €45 así que íbamos a ser pobres para siempre. La verdad es que seguíamos llenas después del kebab y no nos importó saltarnos la cena, cansadas nos trepamos al metro a la línea 6 para ver París de noche, esa línea es descubierta y tiene una vista divina de la Torre Eiffel. ​Yo por mi propia voluntad jamás me subiría al metro, no porque lo odie sino porque me gusta caminar y ver la ciudad. Estuvo padre ver las diferentes estaciones, decoradas padrísimo, puestos de frutas que salían de la nada, flores, músicos, cantantes y ríos humanos tratando de llegar a su casa o trabajo. ​Vimos la torre y Laura se bajó en su estación, yo transbordé dos veces para llegar a la mía. Llegando obvio me perdí, no sé por qué no le agarro a París;; en Italia y Turquía sabía siempre en donde andaba, aquí ubico la zona y puedo llegar, pero a mi calle, nada más no.

Después de dar vueltas como mayate, decidí entrar a un restaurante a cenar para usar el ​wifi y encontrar la dirección. Comiendo un pato mal hecho me di cuenta que el departamento estaba a 2 cuadras ¡Soy el colmo!

Saliendo busqué a un ​homeless para darle el paraguas, de abandonarlo en el depa a que lo usen ellos, se me hizo mejor opción dárselo. ​Los ​homeless ​de afuera de ​Printemps salieron como locos a preguntarme que si no tenía más, aplaudían y se reían de mi francés y abrían y cerraban el paraguas muy contentos, es ​cool que se pueda ser tan feliz por un paraguas. Llegué al depa a empacar, checar detalles del viaje y a dormir mi última noche en París.

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Ostiones de Lafayette Gourmet

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Laura y yo

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Kebab parisino

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Metro París

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Clochard con sus perros, el amigo de mi hermana

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Laura y yo en Notre Dame

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Mercado de flores

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Techo de Layafette

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La torre Eiffel desde la línea 6

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Mi maleta listísima

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Para que no me pase lo de Florencia

 

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