3 de marzo, Hanoi

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Después de 26 horas de vuelo llegué a Hanoi agotada, me recogió en el aeropuerto un monito que no hablaba inglés así que me resigné a ir callada todo el camino.

Hanoi no es de esas ciudades que te caen de golpe, llegas a su aeropuerto y todo parece normal, sales y tienes que recorrer muchos kilómetros para comenzar a ver construcciones afrancesadas con letreros en rojo y amarillo que quién sabe que signifiquen. Mi conductor de pronto se cambiada de carril sin razón haciéndome pensar que estaba borracho, más tarde descubriría que no, simplemente así manejan los vietnamitas.

Justo cuando pensaba que esta ciudad no tenía nada de especial, comenzamos a adentrarnos en una jungla de calles diminutas llenas de gente, eran casi la 1 de la mañana y estaban atascadas de personas sentadas en blanquitos de plástico come y come.

Me emocionó la idea de probar todo, pero luego me acordé que no tenía Dongs y estaba medio muerta, así que me limité a bañarme y meterme a la cama gigante de mi hotel, ya mañana sería otro día.

A las 8:00 ya andaba yo danzando por al ciudad, no estaba esto tan lleno como me lo imaginaba, pero ya se podían ver decenas de motos surcando las angostas calles de Hanoi, todos pitan, todos tienen prisa y todos creen que tienen derecho a pasar primero. Busqué un cajero y primero saqué 500,000 dongs, CACA, era sólo un billete, intenté sacar más y la comisión era de 50,000 dongs, como no sabía que chingados era eso saqué 2,000,000 de dongs y me resigné a pagar la comisión. Esta vez no quise averiguar nada para dejarme sorprender, y vaya que estaba sorprendida con estas denominaciones gigantes.

Caminé hasta llegar a un lago similar a Chapultepec, ahí me senté en el café más turístico que encontré, necesitaba un lugar con wifi, que sirviera algo decente y que además de darme cambio me ayudara a darme una idea del valor de las cosas. Así desayuné un Pho con carne, un café con leche condensada y pagué 100,000 dongs, para hacerme más fácil la conversión le quito 3 ceros y ya, aunque en realidad 100,000 dongs son como $76 se me hace más fácil convertirlo en $100, así no bando haciendo divisiones.

Una vez desayunada y armada con un plan me dispuse a buscar varios puntos de interés que vi en una guía, ahí anduve deambulando gracias a la app maps.me que me ayudó a encontrar todo. Poco a poco me fui adentrando en Vietnam, dejándome enamorar por sus casitas con ventanas de madera color turquesa, militares por todos lados y motos con prisa que te pitan y pitan sin descanso. Traté de encontrar varias casas importantes y nada más no di, me puse a dar vueltas en círculos hasta llegar al mercado.

A diferencia de los mercados turcos o marroquíes este Mercado no es bonito; costales de pescados y mariscos secos de amontonan en estrechísimos pasillos por los que apenas cabes, camarones de todos tamaños, calamares, pecesillos, pero también semillas, hongos secos, especias y frutas secas custodiadas por feroces vendedoras que te ven con su cara enojada. Nadie habla inglés, así que recurro al único lenguaje universal: la sonrisa. Voy por la vida sonriéndole a todos y ellos me sonríen de regreso, así nos decimos que venimos en paz y traemos buena vibra.

Afuera de este Mercado se amontonan vendedoras con canastas y sombreros picudos de paja, toronjas gigantescas, rambutanes, mangos, manzanas, plátanos y pitahayas forman un cuadro hermoso, hay algunas que tienen mini piñas que pelan y tallan en espiral para hacerlas ver más bonitas, otras venden una especie nuez que es negra y al pelarla sabe a jícama. Lo que más me gustó fue una fruta como amarilla cuando está madura que tiene la piel como de naranja pero forma del niño árbol (si no saben qué es búsquenlo en Google) como nadie habla inglés sabe Yisus que sea, pero yo soy feliz sólo de ver la fruta.

Hay otra sección del Mercado destinada a peces vivos, los tienen en peceras, los escoges y te los dan ahí retorciéndose, tienen también sapos y tortugas concha blanda que se comen en guisado, esas si me dieron cosita la neta. Después de ver a las tortugas le di la vuelta al edificio y subí unas escaleras, al entrar me topé con una especie de Merced, 3 pisos de pasillos abarrotados, telas, abanicos, moños, bisutería y básicamente chunches inundaban todo, la gente se empujaba para comprar en este remolino de colores y brillantina. Salí de ahí rumbo a una pared de mosaicos que según esto era algo muy acá.

Legué a la dichosa pared por puro milagro, ya me estoy acostumbrando a cruzar estas calles pero eso no quita que uno agradezca a Yisus cada vez que llega al otro lado. La pared mide 4 kilómetros y tiene básicamente dibujaros con mosaicos, está como en medio de la calle, hagan de cuenta que en vez de camellón con árboles tienen los mosaicos, por lo que vi deduje que cada ciertos metros eran de un artista y así pasaban de diseños tipo Van Gogh a peces y luego flores exóticas.

Como no había nadie en ese lado de la calle decidí ponerme a cantar, y ahí andaba yo cantando a todo pulmón sintiéndome en película musical, hasta subía y bajaba escaleras con mi falda de flores cual la novicia rebelde, nadie me tiró un pedo y yo pude seguir con mi actuación. Al poco tiempo me aburrieron los mosaicos y me dispuse a cruzar la calle, no sé cómo sigo viva. Del otro lado de la calle no hay mosaicos pero si barberías ambulantes, literal cuelgan un espejo en la pared y ahí te sientas en la banqueta, te cortan el pelo y la barba en medio del tráfico,

Hanoi parece todo igual, me perdí y de pronto salí a un callejón en donde vendían comida callejera, mis ojos vieron algo que me dejó en shock. ¡En ese puesto vendían perro! Vi a los perros dorados como puercos, unos enteros, otros ya partidos en cauchos, la verdad se me hizo chicho el corazón, pero igual no estoy en el papel de juzgar, si cómo vaca y puerco es muy hipócrita que me escandalice por el perro, además pues es su cultura y no tengo derecho a venir a juzgarlos, seguí de largo, pero me apunté en la mente averiguar cómo se dice perro para no comerlo por error.

Curiosamente en Vietnam hay muchos perros en la calle todos bien cuidados, sus favoritos son los chihuahueños, he estado acariciando a  todos y son buena onda, se me hace chistoso que puedan comer perro y tener perros, pero en fin. Con esto en mente me puse en camino al Mausoleo de Ho Chi Minh, que es básicamente un monumentote en donde no puedes hacer nada porque hay soldados gritones por todos lados, tomé 2 fotos y me fui al museo de historia de Vietnam.

WTF vietnamitas, este museo no tiene ni pies ni cabeza, parecía una película de esas diarte que te dejan con cara de pendeja, no entendí ni jota, estuve deambulando por ahí viendo cosas sin sentido como un mesita con fruta y otras cosas extrañas, mejor me salí, estos vietnamitas son muy chistosos. Ahí afuera había una pagoda hermosa pero me sacaron porque no puedo usar falda a la rodilla, a partir de hoy voy a traer un pareo para ponérmelo y que sea hasta el piso. Afuera aproveché para comprar las postales y los sellos, ya estoy lista para mandar los primeros.

Queria ir al palacio de la literatura, según yo habrá libros, pero no, es un conjunto de jardines y edificios hermosos en donde se entrenaban a los alumnos de Confucio, en este lugar los alumnos tenían que presentar dificilísimos exámenes y pruebas, pero también se hacían ceremonias y rituales. Aquí también hay un templo en honor a Chu Vãn An el más destacado educador vietnamita, hay también unas estelas de piedra en donde están grabados los nombres de 1304 doctores premiados por ser grandes estudiantes, para Vietnam es muy importante la educación, creen que tener personas educadas y virtuosas los hará ser un estado fuerte, y creo yo que tienen mucha razón.

Aunque el lugar era hermoso, moría de hambre así que salí a caminar buscando baguettes callejeras, no encontré, por cada puesto que pasaba veía gente come y come caldos con cosas, mi problema es que como no sabía cómo se decía perro me daba estrés comer en cualquier lugar, contra todas mis reglas me metí a un lugar que vendían cosas en un inglés masticado y pedí rollos de cangrejo y arroz con pollo, acompañados de jugo de pitahayas con leche condensada. Estos canijos usan leche condensada para todo.

Regresé al hotel determinada a encontrar un tour de comida para poder saber que chingados es todo y no andarme arriesgando a comer perro, encontré uno que se veía decente, compré mi boleto y me puse en marcha al punto de encuentro. Déjenme decirles que ya me acostumbré a las calles de Haboi, cruzar aquí es muy como la vida; si ves una mínima oportunidad tienes que lanzarte y dar el primer paso, una vez en la calle te tendrás que detener, dejar que te esquiven, seguir caminando, detenerte otra vez, y en menos de lo que piensas estarás del otro lado, todos e da fácil, pero si por miedo no das el primer paso CACA, jamás cruzarás.

Total llegué al punto de encuentro, San el guía nos llevó a dos australianas y a mí a comer baguettes callejeras con pâté de puerco, cebolla y cilantro, una especie de crepes de arroz rellenas de credo con harina de camarón y cilantro fresco. Después de ahí nos llevó caminando a unas vía del tren, ahí, familias viven literal a 30 cm de las vías, debe ser un ruidero terrible, cuartitos diminutos albergan a personas que pagan 40 USD al mes, la mayoría vendedores callejeros, todos con las puertas abiertas para sentirse más amplios, todos con perros e incluso gallos, uno hasta tenía al suyo amarrado en la puerta parado en una percha, es un shock cultural tremendo ver esto, te hace enfrentarte a ti misma y ver que en realidad no te falta nada y es una mamada quejarse.

Seguomos caminando hasta llegar a una barbacoa callejera con miles de diferentes brochetas las cuales escoges y pones en una canasta de plástico, ellos se las llevan, las cocinan y te la sirven en una parrilla en tu mesa, las acompañan con elotes, verduras y bolillo con miel (si, muy raro) de postre unas frutas con leche de coco y leche condensada, si, usan leche condensada para todo, y lo de la frutas esta rarísimo, es una calle con puros puestos de estos, pero solo uno está lleno, te sirven pitahayas, Jack Fruit, mango, sandia, una como jícama, manzana, papaya, uvas y fresas y te dan hielo para ponerle arriba por si lo quieres hacer más fresco. Estaban bien ricas la neta. Terminamos el tour en un café en una azotea, tuvimos que subir miles de pisos y me llevaron un café con huevo batido y obvio leche condensada.

Regresé caminando a mi hotel y me topé con un vestido regional que obvio ya quiero pero no venden ahí así que voy a tener que conseguirlo mañana, antes de entrar a descansar vi una mini calle llenísima y entré a ver qué pedo, estaban todos los turistas de Vietnam ahí sentados en sus bancos de plástico. Muy chistoso.

Vietnam me tiene atarantada, no puedo decirles que estoy enamorada de este pis como me pasó en Turquía, aquí es complicado, se ve que su vida gira en torno a la comida, cada 2 metros  hay una señora sentada en la calle vendiendo algo rodeada de banquitos  azules en donde apenas cabe un niño, si no es fruta, es una sopa o algo frito, Hanoi es complicada, te aturde hasta decir basta, te enfrenta a cosas que pudieron ser hermosas pero no llegaron a serlo, o tal vez su belleza es justo eso, una mezcla entre lo feo y lo encantador que te deja en shock, como una mujer hermosa con los dientes chuecos que no por ello deja de ser bonita, pero te hace sentirte incomodo. Hanoi es un torbellino de motos, un ruido constante, es agresiva pero a la vez Pacífica, nunca había tenido tanta cautela como aquí, no he explorado, no me he arriesgado, no quiero ser irrespetuosa, está lleno de militares por todos lados y como no entiendo el idioma no sé bien qué hacer y qué no.

Hanoi es un nuevo reto para mí, una oportunidad de perder el miedo y de ponerme a descubrir que hay detrás de esas casitas que alguna vez fueron encantadoras, y hoy conservan un poco de esa belleza, pero llena de marcas, como si todo lo que ha sufrido este país se reflejara en sus calles llenas de basura, cables mal puestos, comida callejera y motos.

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2 comentarios

  1. Graciela garza on

    No sabes cómo se agradecen todos tus comentarios ! Me encanta que te tomes el tiempo de contarnos todo,,, aunque por lo que he leído hasta ahora creo que no se me antoja mucho el lugar ! En fin a seguir saludos

  2. Lourdes Ramirez Guzmán on

    Apenas me estoy poniendo al corriente de tus vivencias! Y como siempre, me transportan al mismo lugar donde suceden 👏🏼👏🏼💕

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