31 de marzo 2015, París

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Hoy me desperté temprano y me dispuse a ir al Museo D’Orsay. Desayuné baguette y croissant y llegué caminando porque me rehúso a gastar en taxis aunque el viento helado y la lluvia casi casi me sacan volando. ​Obvio había una cola gigante, hasta con el pase de museos hice 20 minutos ¡Imagínense los que no tenían!

Entras y ves un pasillo largo, largo, que promete enseñarte cosas maravillosas, lo recorrí lentamente. Vi los cuadros de Toulouse-Lautrec llenos de personajes de la época ¡En uno sale Oscar Wilde! Me acordé de mi abuela mientras caminaba entre Lautrecs y me la imaginaba contándome historias sobre ellos, vi el cuadro de Manet que escandalizó al Salón, el pobre venía de hacer Almuerzo sobre la Hierba con el que lo medio mataron y luego hizo Olympia con la misma modelo y quedó peor. Dejó a todos espantados con el desnudo en un ambiente no mitológico, el pobre Manet era un incomprendido.

Hay muchas obras muy interesantes, definitivamente éste es el tipo de museo y de arte que me gusta, nada de cosas religiosas y gente sufriendo, ni tampoco instalaciones mafufas como las de los museos de arte moderno. ​Está ahí ​El Entierro ​en Ornans de Courbet quien también escandalizó a la crítica porque usó elementos de una pintura de escenas aristocráticas para pintar al pueblo, un crítico hasta dijo que gracias al cuadro se le habían quitado las ganas de que lo enterraran en Ornans. Igual nadie lo estaba invitando a ser enterrado ahí, pinches críticos no sé qué se sienten. ​Como dato curioso Courbet fue uno de los primeros en hacer sombras en la nieve usando tonos de azules en vez de negros, Monet lo seguiría después haciendo lo mismo.

Me gustó mucho ​La Ejecución sin Juicio bajo los reyes moros de Granada de Regnault, es una pintura increíble y es triste saber que murió en la guerra a lo menso, dicen que pudo haber sido un pintor que revolucionaría el arte. ​Con las ​Amapolas de Monet me acordé de mi foto en Pamukkale y se me salió una sonrisa, me gustan los impresionista que capturan un instante fugaz con sus pinceladas chistosas. Vi a Degas y a sus bailarinas y me reencontré con el inconfundible estilo de Renoir ¡Cómo tienen Renoirs en este museo! Yo y Cézanne tenemos algo: si bien no soy muy su fan, si veo un cuadro de él sé que es un Cèzanne aunque nunca antes lo haya visto, jugué a adivinar Cézannes en el museo y le atiné a todos.

Llegamos al Post Impresionismo con Van Gogh, tienen también muchos, muchos cuadros de él, me encanta su forma de usar los colores, sus amarillos chillones, sus pinceladas agresivas y llenas de sentimientos, sus cuadros son locos, de esos que tienen tantas emociones en cada

plasta de pintura que si te acercas y pones atención, puedes sentir un poco lo que sentía él al pintarlo. ​Pasé un ratote viendo varias veces cada pintura, hasta que llegué los Neo Impresionistas. Me gusta Seurat, se me hace bonito el puntillismo pero hasta ahí, en eso estaba cuando me topé con un cuadro con colores especiales y técnica un poco diferente. Henri Edmond Cross, ¡Ahora es mi nuevo favorito de favoritos! Vi sus cuadros hipnotizada, sin poder despegarme de ahí.

Después de 3 horas y media en el museo salí buscar un libro de Cross, parecía que no tenían nada hasta que por fin de las tinieblas sacaron uno gigante. Se ve que nadie lo pela al pobre, €10 el librote ese, obvio lo compré, si aquí apenas hay uno, en México jamás voy a encontrar nada de él y me muero. ​Caminé por París ya un poco más feliz de estar aquí y de haber conocido a Cross, mi siguiente parada era el ​Café Constant. En el camino vi una pastelería en donde preparan pasteles en la calle y la apunté en mi cabeza. Por esta zona hay muchos puestos de frutas con fresas perfectas acomodadas como diamantes. Te acercas y huele tan rico, que te llevas el olor de las fresas contigo por mucho tiempo.

Llegué al ​Café Constant, obvio, como todo en París no había lugar, pero al estar sola me dieron mesa rápido. Pedí La formule que es el menú del día y tiene precio especial, es una gran forma de comer rico en París sin gastar una fortuna. Una crema de hongos con ​Foie Gras me dio la bienvenida y me hizo muy feliz, después una carne con pasta y zanahorias con una salsa de vino espectacular. ​Yo siempre limpio los platos cuando una salsa me gusta, a veces un chef pasa horas y horas haciendo una salsa ¡Y la gente la deja en el plato! Es como dejar caviar porque no le entiendes, tienes que comerte la salsa, es la verdadera obra maestra de un chef. De postre, unas crepas con naranja y €27.50 la cuenta con todo y vino. Ya me gusta París y mucho.

Contenta me puse en camino hacia la Torre Eiffel, llegué y empezó a salir el sol, me acomodé en un parque lleno de flores abajo de la torre y estaba sentada en una banca leyendo mi libro de Cross cuando vi a unos pajaritos bañarse. La escena era increíble: cielo azul intenso, rodeada de flores amarillas y arbustos verdes, verdes, la Torre Eiffel de fondo y estos pájaros felices de la vida, cantando mientras se bañaban en un charco. ¡No se puede ser infeliz viendo esto! Súbitamente entendí que París no es una ciudad para conectar con las personas sino para conectarte contigo mismo y con todo lo que hay en ella, fui feliz de estar ahí y de que saliera el sol y decidí olvidarme de los parisinos y concentrarme en París.

De regreso vi todo con ojos de amor y encontré tiendas de flores que te mueres, mi flor favorita es el ranúnculo y en París hay los mejores ranúnculos que he visto, ¡Hasta los quería abrazar!

Me gusta que respetan a las flores y no hacen con ellas figuras de osos, sólo ramos, de anémonas perfectas, ranúnculos, orquídeas y felicidad.

Si tuviera un poquito menos de pena, seguramente hubiera ido brincoteando como campesina feliz. Así, perdida en mi repentina alegría, pasé junto a la pastelería que había visto hace rato, se llama ​Aux Mervilleux de Fred​, venden unas bolitas con polvos de colores encima, pedí uno de chocolate blanco, me dieron una cosita ligera y perfecta, salí, di 3 pasos, la probé y casi me da un infarto: ¡esto es algo perfecto! Regresé en ese instante por otro merenguito, estoy enamorada de verdad. ​Rue Saint Dominique es un paraíso. Pasear entre tiendas de flores viendo los ramos, fruterías perfectas, restaurantes y hasta ropa divina te hace ser completamente feliz. Me senté en un parque afuera de una iglesia y leí mi libro sintiendo el sol en la cara, crucé el puente lleno de candados que los enamorados ponen para sellar su amor y luego paseé por Tullerías. ​Me senté en la fuente grandota desde donde se ve el Obelisco, estuve ahí sufriendo hasta que el aironazo me hizo desistir y caminé por Champs Elysées hacia el arco del triunfo, no vi cola y me trepé.

París desde el cielo es impresionante, todas las calles parecen llevar al Arco y se ven increíbles los caminos rectos que convergen en un punto, el viento estaba tan fuerte que sentías que te iba a llevar, estuve un ratito pendejeando hasta que me dieron ganas de regresar al depa. Estaba AGOTADA. ​Además hoy traía vestido y con este aire le he enseñado los calzones a toda la ciudad, así que quería cambiarme y planear qué más hacer, porque hay sol y el día está bonito. Casi llegando al depa vi a una camada de Frenchies de 2 meses jugando mientras su mamá los vigilaba, al ver su alegría inocente y torpe pensé que ya me gustó París, ¿creo que ya les había dicho eso verdad?

Descansada y sin vestido, salí a cenar buscando un restaurante que me recomendaron, pasé por calles rarísimas y por muchos mini arcos del triunfo, al llegar lo encontré cerrado, pero no me preocupé, esta zona tiene muchos restaurantes interesantes. ​Me metí a uno que se llama Le Ballon Rouge​, es un lugarcito hipster lleno de vinos y gente relajada, pedí un ​foie gras​, una ensalada de lentejas y la cerveza del mes. Al probarla le dije al de la barra —¿Es IPA?—. Abrió los ojos como platos: —¡Sabes de cerveza!— dijo emocionado, y se hizo mi amigo al instante. He visto que la cerveza une mucho más rápido que el vino. ​Bruno habla bien español, vivió en Perú y ahora es dueño de este lugar ultra ​fashion,​ me contó que vive en el canal de Saint Martin e insiste en que TENGO que ir a los mercados que están por ahí, platicamos felices de nuestro amor a la cerveza y me despedí con una sonrisa.

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Museo D´Orsay

 

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Ejecución sin juicio, bajo los reyes moros de Granada, Henri Regnault

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Van Gogh

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Henri Edmond Cross, El Naufragio

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Henri Edmond Cross, acercamiento

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Aux Mervilleux de Fred

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Puesto de frutas con fresas perfectas

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Café Constant, Crema de hongos con foie gras

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café Constant, costilla braseada con pasta

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Café Constant

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Puesto de verduras, Rue Saint Dominique

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Pajaritos bañándose en la Torre Eiffel

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Torre Eiffel con flores amarillas

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Los cafés acomodan sus sillas como si fuera estadio

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Aux Mervilleux de Fred cuando por fin los probé y me enamoré

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Florerías de ensueño

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Rue Saint Dominique, donde me senté a leer

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Ranúnculos perfectos, mis flores favoritas

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Candados en el Sena

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Hombres con cuervos en Tullerías

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Fuente perfecta para sentarse a ver el mundo pasar

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Edificios parisinos

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París desde el Arco del Triunfo

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París desde el Arco del Triunfo

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El aie fatal

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Florerías felices

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Le Ballon Rouge

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Le Ballon Rouge, Foie Gras

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Le Ballon Rouge, lentejas con salmón

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Le Ballon Rouge

 

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