7 años de relaciones violentas

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Esa fui yo, o soy yo de cierta forma, porque las relaciones violentas son co-dependientes y la co-dependencia es una adicción, es decir, nunca dejas de ser co-dependiente, solo lo controlas.

Mi primera relación violenta fue a los 21, pero no lo vi así, tuve a bien andar con un masón, que me vio como la chava con la que cogería pero jamás tomaría en serio, porque… Masones. Yo no vi toda la violencia que existía ahí porque si la comparamos con las demás, no es nada.

A los 26 empecé una relación fatal, llena de infidelidad, celos, chantajes y manipulaciones, nunca en mi vida me había sentido tan mal, pero a la vez tan “bien” según yo. Me gustaba el peligro, me gustaban los pleitos, y ¡Qué pleitos nos aventábamos! Me gustaba eso de estarlo stalkeando para encontrar a las otras chavas, y odiarlas a ellas obviamente, no a él. Vivía en una espiral de odio-amor, de peleas y reconciliaciones terribles, de intentos de suicidio de mi parte, de chantajes, de manipulaciones, de sentirme caca, pero a la vez poderosa por haberlo manipulado y hecho sentir mal.

Un día se acabó, porque él se consiguió a una novia oficial, yo nunca fui la oficial en esos 3 años que duró, y después de desaparecer del mundo tomé todas las terapias habidas y por haber: que si es un vínculo de lealtad con tu padre, hay que regresar a tu vida anterior y romper el contrato, que si tienes la energía baja hay que subir tu vibración con terapia de polaridad, que si terapia del dolor para liberar, que si constelaciones familiares, que si flores de Bach, que si abrir los registros Akáshicos. Tenía ganas de curarme, invertí en soluciones mágicas tiempo y dinero, porque ah como cobran esas personas ¿No? $1,500 la sesión de cada chingadera, $4,000 las constelaciones, $800 de registros y así ve sumándole.

Saliendito de esa relación, literal al día siguiente caí en la nueva, pero esta era diferente, el nuevo me defendía del maldito anterior, me decía que yo merecía algo mejor, muchas veces me hacía sentir princesa porque él nunca me trataría así, hasta que empezamos con los “Nadie nunca te va a querer como yo” “a NADIE le vas a gustar como me gustas a mi” y cosas por el estilo, haciéndome sentir que si no era con él no era con nadie. Resultó que todo fue mucho peor, un tipo casado “pero divorcíándose” porque la maldita bruja le sacaba dinero pero él era bueno y lindo y esa malagradecida, ahí vas y les crees. Resultó que se obsesionó conmigo al grado de llegar a amenazarme con meterme a la cárcel si no estaba con él como quería, motivos no había, pero me podrían sembrar droga si no me cuidaba, o el le pagaría al juez para que lo hiciera. Ahí viví llena de terror. Me espiaba y celaba, me controlaba todo, me decía que era una puta, sin decirlo obvio, preguntaba por cada uno de mis ex y luego me avergonzaba con ellos, hasta me grabó cogiendo completamente alcoholizada, para después usar eso como herramienta de control, hasta hoy no se que hay en ese video, y me tortura pensarlo.

Salí de ahí gracias a que un caballero con brillante armadura me “rescató” me defendió del maldito acosador, me aseguró que me protegería, si, solo que este empezó con ataques de celos y de control todavía peores, justificándose en que me estaba protegiendo de mi ex que era peligroso, revisaba mis horarios y hasta me pedía que dejara de trabajar si realmente lo quería. Un día se puso muy violento porque descubrió que le di like a una foto en Instagram, y trató de ahorcarme. Ya vivíamos juntos, (porque así no se podría acercar mi ex maldito) así que al día siguiente, apanicada, llena de dudas y temblando, empaqué mis cosas con la ayuda de mi mejor amiga y mi hermana y me fui. Directo a la policía a denunciar.

Esto fue en marzo del 2017, pero por azares del destino yo había empezado una terapia enfocada en tratar la co-dependencia en enero de ese año, esto, porque él me lo pidió, para que dejara de ser controlada por el ex. Obviamente nunca se asumió violento, los violentos nunca creen que lo son, hasta hoy sigue diciendo que soy una malagradecida después de todo lo que hizo por mi. Esta terapia fue lo que me permitió actuar al día siguiente del ataque, y lo que me tiene viva y feliz hoy.

Los meses siguientes a la denuncia fueron una pesadilla, yo no lo sabía, pero desde diciembre mi ex loco se mantenía en contacto con el que era mi novio, llenándole la cabeza de ideas, diciéndole que seguíamos juntos, que cuando me iba a trabajar estaba con él, que le ponía el cuerno, pues total, al cortar los dos se volvieron amigos, porque yo era la mala, y decidieron perseguirme juntos, atormentarme, amenazarme y hacerme sufrir.

Yo seguía en mi terapia, sin falta cada semana, un día me di cuenta que los dos eran unos habladores y dejé de tenerles miedo, en ese instante dejaron de perseguirme, y yo, seguí en terapia. La terapia me ayudó a entender que las relaciones tóxicas o co-dependientes son adictivas y que eso que te dicen de “tu los atraes” no es tal, no atraes a ni madres, tu simplemente sigues tu patrón adictivo y cuando alguien sano llega no se te antoja, como si fueras adicto a la coca, te dan un dulce y pues no suena tan cool, pero si ves la droga te vas ahí de hocico.

¿Por qué les cuento esto? Por que veo a miles de personas todos los días sumidas en relaciones así, intentando salir del hoyo con la ayuda de charlatanes o incluso de personas bien intencionadas pero no útiles para estos temas. La co-dependencia es una adicción una enfermedad, el primer paso es reconocerlo, el segundo es tratarlo con una terapia profesional, el tercero es aceptar que estaremos enfermos siempre, y debemos asistir a terapia toda nuestra vida, si bien no todas las semanas, chance después de unos años, cada 15 días o una vez al mes, pero siempre. Un alcohólico siempre será un alcohólico, un co-dependiente también.

No se engañen creyendo que solitos lo van a solucionar, no sean como yo, que creía que cada uno de los nuevos era diferente, si no cambian ustedes desde adentro, si no aprenden a reconocer patrones co-dependientes, jamás van a tener una relación sana, sólo encontrarán lobos disfrazados de corderos que los harán creer que esta vez será distinto, y una vez envueltos en el drama, ya no podrán salir.

De corazón les comparto esto porque hoy por fin soy feliz y tengo una relación sana, pero, todos los días estoy al pendiente de mis comportamientos co-dependientes y los corrijo, hablo con mi terapeuta y pongo banderitas en lo que se debe atender o en cosas que podrían empeorar o ser peligrosas y las atiendo, porque hasta las relaciones bonitas se van arruinando poco a poco, si empezamos con comportamientos feos, hay que cuidarlas literal como un jardín, manteniendo las hierbas malas a raya, he entendido que el bienestar es un trabajo diario, que las adicciones son algo con lo que hay que vivir, pero se pueden manejar y podemos tener una vida linda, feliz y tranquila, si sabemos como mantener a raya nuestra adicción.

Busquen ayuda, profesional, por eso la gente estudia años, por eso hay métodos científicos, por eso hay expertos, dejen de auto-engañarse con pendejadas místicas mágicas, o si quieren háganlas, pero siempre acompañadas de terapia. La salud mental, es igual de importante que la física y debe ser tratada por profesionales.

Les juro que hay salida, pero cuesta un huevo, 2 años y 6 meses después de empezar mi terapia, voy religiosamente cada semana, como si de una reunión de AA se tratara, le echo muchos huevos a curarme y a estar bien, se puede, pero no es magia, si están dispuestos a chingarle, hay luz al final del túnel.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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