Aquí no importa el servicio al cliente

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Todos conocemos el famoso capítulo de Seinfeld “The Soup Nazi”  básicamente es un señor que vende unas sopas tan buenas, que se puede dar el lujo de aterrorizar a sus clientes y sabe que aún así regresarán.

Por acá en México no me he topado con ejemplos así de extremos, lo que más se acerca es un café que para mi es de los mejores, historias de terror contadas por amigos cercanos, me arrancan carcajadas al oírlas, porque a mi me parece algo increíble que en este negocio donde el servicio al cliente es la prioridad alguien pueda decir “Me vale madres” y poner sus propias reglas.

Aquí por ejemplo, no sirven café descaieniado, no te permiten enchufar tu teléfono y hasta tapan los contactos para que ni se te ocurra intentarlo, en los meses pasados, no transmitieron el mundial porque simplemente no se les dio la gana, así que fueron el lugar perfecto para los que odian el futbol.

La mejor historia es la de una amiga que pidió su café para llevar, su cita se atrasó así que mejor decidió sentarse y llegó un mesero a pedirle que se retirara porque en las mesas sólo se puede tomar café en taza, no en vasos desechables.

Entiendo que todos queremos ser tratados bien y en lo personal AMO el buen servicio y siempre lo agradezco, pero hay un pedacito de mi alma rebelde que ve con admiración a los dueños de lugares así, que están tan seguros de su producto que se dan el lujo de hacer lo que se les da la gana, esos pequeñas bocanadas de aire fresco que te da un lugar que decide no seguir el juego de todos los demás y que se dejan ser enojones, malencarados e incluso déspotas.

Lo bueno, es que si decides aceptar el reto de quedarte en Café Rococó seguramente  te tratarán de forma decente si acatas sus reglas y además disfrutarás de un café delicioso, con muchas variedades y formas raras de preparación que te dejarán sorprendido y feliz. (Por algo SIEMPRE está lleno y es muy complicado encontrar mesa)

Esta regla sólo aplica si en verdad su comida es extraordinaria y si todo es congruente, los que tienen mal servicio por distraídos o por mala capacitación me caen mal y ahí si no regreso.

A mi la gente que defiende sus opiniones, que ofrece algo extraordinario y que además es así de extrema, me encanta, me hace creer un poco más en el mundo y me llena de emoción.

Ta vez soy rara, y muchos me dirán que es inconcebible amar un restaurante con servicio de este tipo, pero para mi, es una experiencia padrísima, que alguien deje libres sus manías y locuras y permita que la gente decida aceptarlas o no, es como cuando por fin nos aceptamos a nosotros mismos con todos nuestros defectos, y decimos así soy, si te gusta bien, eres bienvenido, si no… pues vete.

Para mi, cada taza que tomo en el Café Rococó es un recordatorio de lo importante que es ser tu, y tal vez soy una romántica loca y me debrayo demasiado pero que les digo, así soy.

 

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

1 comentario

  1. Pus, la neta, para mí sí es bien importante el servicio, por la sencilla razón de que siempre quiero pasarla a toda madre. Aunque a este sitio ya iría predispuesto a recibir majaderías y a repartirlas también, jojojo…
    Y para los que pueden saborear un excelente producto a pesar de ése servicio, mis respetos.

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