Chengdu dia 2

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Desayuné como turista cualquiera zucaritas o su equivalente chino, pan con mantequilla y mermelada y café, es que a veces se extraña oigan. Y acá es puro chile y aceite entonces es más complicado el asunto.

Según yo iba a ir al centro de los pandas en camión pero pues obvio NO, es un pedo mi camión era el 32 y siempre se pasaba de largo y lo andaba yo ahí correteando como Forrest Gump hasta que me di por vencida de perseguir camiones ingratos y me trepé a un taxi que me cobró 150 pesos mexicanos. La taxista fue todo el camino alegándole a no sé quién por un radio muy amable me botó en los pandas y se arrancó.

La verdad quería venir pero no moría de ganas, pero en cuanto llegué me entró el furor pandil que invadía a todos los presentes y me llené como de ansias por agarrar un panda, andaba ahí toda emocionada pero así como niña chiquita con emoción de esa que hasta tiemblas poquito, no me sentía así desde Disney. Este lugar es un amor, estudian a los pobres pandas mensos y los ayudan a no desaparecer del planeta, es que son tan lindos pero tan tontos los pobres es un rollo que se reproduzcan y pasan 16 horas de su día comiendo y además necesitan como 40 kilos de bambú para sobrevivir al día y hacen como 20 kilos de caca diarios, no, un desastre. Les tiene que ayudar en todo, estaba ahí viéndolos y el dude se quedó dormido a media mordida del bambú y colapsó así a la chingada me duermo. Pinches pandas narcolépticos. Vi panditas chiquitos bebés de meses con su cobija rosa dormiditos, vi pandotas caminando todos mensos, vi otro que iba feliz y se cayó y se dio mil marometas, otro que de plano estaba dormido como alfombra, es que son una divinura pero también no se ayudan los sopes.

El objetivo de este centro es que puedan volver a estar en libertad pero pues no saben si se va a poder, ya lograron tener 300 pandas mis vidos, y ahora el siguiente paso es que puedan defender su territorio pero sobre todo reproducirse solitos y cuidar a sus ositos. Me metí al museo y me enteré que estos dudes llevan aquí desde el Pleistoceno, o sea, conocieron a los Tigre's dientes de sable como Diego. Después de dar vueltas me le compré un panda a Mateo y unas estampas a La Reina Panda y tomé un autobús a Jinli street pa entrarle a la garnacha China.

Comí papas Sichuan, wontons con chile, vi ratas asadas ahí estaban con sus dientes horrendos todas llenas de chile obvio, me eché unos buns de panda, creí que había pedido una paleta helada de arándano y no, era un pinche pedazote de ate en un palito, chingón pal calor. Como ya no me cabía más comida me fui a sentar a un bar horrendo de esos que me encantan. Un señor pelón tocaba música mix China con los sonidos del pianito, si, como cuando nos compraban un pianito de chavitos y nos la pasábamos picando los botones de tamborcitos y punchis y luego le agregábamos alguna nota por ahí y por allá y nos sentíamos como Aleks Syntek y la gente normal. Mientras el señor concentradísimo animaba el ambiente lleno de terciopelo rojo y lamparitas con cuentas una mesera iba por ahí ofreciendo chelas, lo que pedías lo tenías que pagar en el instante así de chaca estaba. Unas niñas brincoteaban en los sillones aterciopelados mientras un chino se echaba una siesta acostado cual largo era en un sillón. Yo no podía de la risa de la escena y quise quedarme ahí para siempre de los amo en serio me dan muchísima ternura.

En la noche salí a cenar de nuevo Hot Pot que es como el plato ultra cool de aquí, o sea una olla llena de aceite con chile obviamente porque aquí todo tiene aceite y chile que te ponen en el centro de la mesa en una parrilla a hervir. Tú tienes que ir a escoger brochetas a unos refris de un lado verduras y del otro lado proteína pero vaya usté a saber que proteína yo nada más rezaba pa que fuera carne o pollo o de perdida pato pero no Rata como la que vi en la mañana. Y pues ya, escoges tus brochetas y luego vas y echas condimentos a un plato, ajo, cilantro, chiles y así y le pones un sobre más de aceite pa que se revuelva. Te sientas en tu mesa, metes las brochetas al aceite las sacas al minuto, echas la carne / pollo / vegetal al plato con tus condimentos y más aceite y te lo comes. Porque pues el primer aceite con chile no es suficiente y hay que volverle a dar otra pasadita en aceite con chile.

Necesitaba con desesperación o algo dulce o algo ácido, aquí no hay ácido, no saben cómo miurge limón, porque acá hay pero es dulce todo es dulce, picante o grasoso. Me comí un helado azul que resultó ser de caramelo porque: lógica China, compré mandarinas e higos gigantes y estuve pendejeando junto al río saludando perros y escribiendo en mi diario, hasta que fui comida por los moscos y me regresé al hotel a lavar. Traigo un furor de lavar que no les cuento uso y lavo, como loca, es que no se cuando vuelva a tener lavadora y secadora en el cuarto posoye.

Chengdu me gusta mucho y me hace sentir muy feliz, estoy impresionada de cuanto he aprendido a querer a China y a los chinos, a sus perros mala copa, a su ruido, a sus bicis que te atropellan y a todo, me caen ya bien y me he encontrado a gente muy amable y de sonrisa fácil. Quiero conocer todo China.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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