Cuando la venganza no es opción

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Hace un año empezó una historia de terror, conocí a un wey, decidí que era EL wey y empecé a andar con él, estaba tan necesitada de aprobación que no me di cuenta que las cosas eran muy raras. Mis amigas me lo dijeron, todas vieron las señales menos yo, rodeada de arreglos de flores gigantes, chocolates, cenas románticas y comidas con mi familia con la que nunca convivieron mis novios anteriores no quise ver la realidad. A un ex no le pareció ni tantito chistoso que yo hubiera “encontrado el amor” y decidió que haría todo lo que estuviera a su alcance para que yo cortara, así nació el stalker.

No vale la pena hablar de todo lo que pasó, porque fue terrible y traumático, sólo les diré que mis amigas tenían razón, el wey no era normal, terminó en yo huyendo de la casa en la que vivíamos juntos con la ayuda de mi hermana y mejor amiga, en 40 minutos empacamos todo, lo trepamos a la mudanza y nos fuimos directito al MP a denunciar, la locura llegó a tal grado que mi hermana empacó todo con una mano y con la otra agarraba un cuchillo por si el susodicho se aparecía. El MP se tomó las amenazas tan en serio que en 2 horas ya había un judicial con una orden de presentación en la puerta de mi ex casa.

Yo llebava ya un rato en terapia y ya había notado que algunas cosas estaban demasiado raras, tenía pensado cortar pero siempre pensé que lo haría con calma y no huyendo, gracias a mi terapia reconocí el peligro inmimente y huí sin pensar cuando las cosas estaban a punto de haber podido acabar en tragedia. Al final tanto el ex como el stalker alegan que fue mi culpa todo lo que pasó, el ex jura que yo mantenía una relación con el stalker y que sus celos y violencia estaban justificados porque yo lo estaba engañando, el stalker jura que yo lo traicioné al andar con el ex y sus actitudes estaban justificadas.

Total, el cortar no arregló nada porque la persecusión siguió, yo seguí en terapia, fui con brujos, chamanes, videntes, hice limpias, baños de sal, recé a la luna, brincotee, hice rituales, me corté el pelo, y fui mejorando, poco a poco, recuperé la confianza y la fuerza y ese día me dejaron en paz. Me sentía libre, me sentía fuerte y segura, en control de las cosas, recuerdo caminar por la calle cantando de alegría, sintiendo que flotaba, que era feliz porque nadie me llamaba para preguntar con quien estaba o a quien le había dado like en instagram,  era feliz de poder trabajar sin que me reclamaran o me pidieran que cancelara mis tours si realmente me importaba mi relación, estaba en un torbellino de emociones felices empoderamiento y fuerza.

Me fui de viaje, un viaje que compré para huir de estos dos, conocí el budismo y la felicidad, encontré una paz hermosa y suavecita y tuve que regresar, regresé con el objetivo de ser feliz, de continuar con esa paz y ese amor, de transmitir tranquilidad, de ser buena onda siempre, de ser compasiva, pero nunca conté con que Facebook traería a mi los recuerdos de hace un año, y empecé a ver las fotos, y me fui a mi whatsapp y leí las conversaciones y algo en mi cambió.

Me empecé a llenar de odio, de resentimiento, de angustia, de vergüenza, quiero venganza pensé, esto acabó porque yo dejé las cosas por la paz, como corderito manso me hice a un lado y dejé de luchar, no tenía fuerzas, estaba tan agotada, asustada y demeritada que lo único que quería era que me dejaran en paz, que no me persiguieran, que no me atormentaran, poder salir a la calle sin miedo, sin el celular prendido listo para transmitir en vivo y por eso lo dejé pasar. Pero ahora un año después, fuerte y feliz, segura y con claridad ese sentimiento de “no fue justo” me invadió y estoy inmensamente enojada, estoy fúrica, me empezó a entrar una onda de “no me voy a dejar de nadie” y el mínimo abuso, o lo que yo considerara abuso, falta de respeto o cualquier cosa que me molestara era respondido con una agresividad brutal, con un “a mi nadie me va a volver a hacer chiquita” con un “putos todos los hombres”. Hagan de cuenta queme volví de esas mujeres vengadoras de las películas.

Traigo el estómago y la cabeza llenos de ideas de venganza ¿Por qué si lo que hicieron fue tan malo sólo me conformé con dejarlo pasar? ¿Por qué no me fui hasta las últimas consecuencias? Yo en ese momento lo único que quería era paz, no me interesaba nada mas, no tenía ni fuerzas ni dinero ni idea de cómo hacerlos pagar por todo ese daño, pero hoy si lo tengo, y esa yo que vivió oprimida y asustada empezó a querer reclamar justicia. Perdí mi felicidad, perdí mi tranquilidad, mi paz, mi amor, mi dulzura una vez más por culpa de estos dos imbéciles, y no se cómo manejarlo.

No me voy a vengar, me gusta pensar que la vida pone a cada quien en su lugar, lo único que quiero es recuperar esa alegría que tenía, también entiendo que el enojo no es ya tanto con ellos sino conmigo, esta yo de hoy fuerte y segura está enojadísima con la yo de hace un año pendeja y dejada, con la yo con miedo, con la yo chiquita y estúpida que dejó que esto creciera tanto, con la yo tan necesitada de amor que aceptó los tratos de ese pendejo al que llamaba novio, por la yo que cayó en los chantajes del stalker, porque hoy que veo atrás entiendo que la única que les dio poder a ambos fui yo, y me enoja no haber sido lo suficientemente sabia para frenarlos, se que si la primera amenaza que hico el stalker hubiera sido ignorada jamás hubiera escalado a la tortura que se volvió, se que si el primer mal trato de el ex novio hubiera sido frenado en seco mandándolo al diablo jamás hubiera tenido que pasar por el terror de huir de tu propia casa temiendo por tu vida.

Me encantaría decirles que ya estoy feliz otra vez, pero no, el trabajo de perdonarse a una misma es enorme, me avergüenzo de mi yo de hace un año con una vergüenza tan grande que se vuelve violenta, me emputa mi debilidad y mi pendejez, me llena de coraje haber sido tan imbécil, estoy enojadísima porque se que ellos fueron cumpables son claramente victimarios pero yo me acomodé en el papel de la víctima y los dejé actuar.

Hoy se que el enojo es conmigo, estoy trabajando para hacerme entender que esa yo de hace un año tampoco tenía mas opción, es como pedirle a un niño de 5 años que actúe con la madurez de un señor de 45, hay veces que no tenemos los recursos emocionales, mentales ni físicos para afrontar situaciones, y cuando vemos hacia atrás con toda la experiencia y el aprendizaje nos da coraje ¡Me pude haber ahorrado tanto! pensamos. Entendernos y perdonarnos cuesta mucho trabajo porque somos nuestro más duro juez, pero estoy en el camino, de hecho no había entendido que necesitaba perdonarme a mi hasta que escribí este post, no tenía pensado publicarlo, era más bien un ejercicio privado porque me estaba ahogando este sentimiento de enojo, pero siento que si a mi me ayudó a comprender mi enojo y el por qué de tantos sentimientos chance a algunas de las que se que han vivido esto mismo que yo también les ayuda.

No estamos solas en esto, somos muchas, tal vez hay gente que no las entiende, las tira a locas, les dice que fue su culpa o minimiza lo horrible de la violencia que sufrieron, para eso sirve escribir en un blog, para conectar con gente que vivió lo mismo, enseñarles que no estan solas y chance ayudarles un poco desde tu experiencia a ver la luz cuando ellas solitas no la pueden ver.

 

 

 

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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