Israel – en camino

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Compré este vuelo a Israel en 500 USD, la verdad es que fue una tremenda necedad venir después de un mes en China, pero acá estábamos. La suerte me sonrió durante todo el camino porque a pesar de no haber seleccionado asientos me tocó siempre en ventana con un asiento vacío junto. Fueron 2 escalas en total, Miami y Roma, la de Roma me hizo inmensamente feliz, fui por mi café italiano perfecto y por un gelato de pistache que amo. Me subí al avión con mi pasaporte y me tocó junto un señor tico que yo creí era buena onda. Entre los dos había un asiento vacío así que me dormí feliz sin sospechar que eso sería un grave error.

Me bajé del avión sin checar dos veces mi bolsa, no la había abierto durante el vuelo, no había razón para revisarla, al llegar a migración me di cuenta que no estaba mi cartera con mi pasaporte y todas mis tarjetas. Casi se me sale el corazón. Vacíé mi bolsa en el piso ante la mirada de todos, no estaba, no había errores. Encontré a alguien de seguridad y me llevó a una oficina en donde me dijeron que hablarían a la aerolínea, que seguro se me había caído, pasé a un cuartito lleno de indios buena onda a quienes no dejaban entrar y esperé.

Mis posibilidades eran limitadas, la única forma de conseguir un pasaporte era yendo a la embajada, y claramente no podía ir porque aún no ingresaba al país. Llamé al cónsul y me dijo lo mismo, consigue entrar y ven el lunes o cuando puedas, tu pasaporte estará listo en u a hora. La señora del mostrador me dijo a los 10 minutos de espera que no había nada, el avión ya se había ido y mi futuro era claro, debían regresarme a mi país. Decidí que no servía de nada ponerme histérica, tenía todo en mi contra pero aún así siempre se resuelve más siendo amable. Estuve chacoteando con los que tampoco podían entrar y de pronto me vino a la mente mi maleta. Fui a preguntar por ella y la respuesta que recibí fue rarísima.

¿Qué vas a hacer si te dejo entrar? Me dijo la señora. Yo respondí sonriéndole -Comer e ir a un tour, y pues nada, vengo básicamente a comer. ¿Cómo vas a pagar por eso sin cartera?. Le enseñé un fajo de dólares -Con esto – le dije sin dejar de sonreír.

Me llevó a otro cuartito lleno de ucranianos enojados con los que quise platicar pero no se dejaron, a los 5 minutos una señora me llamó, tomó mis datos y me dio un papelito de entrada a Israel. Estás dentro me dijo, consigue un nuevo pasaporte para que puedas salir. Le di un abrazo gigante y se murió de risa, así conseguí entrar a Israel sin papeles.

Llegué en Shabbat así que los taxis eran limitados, em taxista me quería cobrar muchísimo y como las opciones eran nulas acepté sin chistar demasiado, en el camino le conté mi historia y le pareció que estaba muy chistosa y que mi actitud era muy buena así que me dio un descuento. Al final pagué lo justo. Llegué al hostal y lo mismo pasó, me dieron un cuarto gigante para mi sola. En la misma fila para hacer el checking conocí a Alex que me invitó a cenar. Después me diría que parecía yo una loca toda escandalosa y si, soy escandalosa, mi risa se escucha a kilómetros.

Nos quedamos de ver en el lobby y fuimos a buscar que cenar, lo único cerca era un lugar de Ramen, yo pedí uno de pato que estaba normal y una chela, el mesero nos empezó a regalar shots de sake y así estuvimos platicando y comiendo hasta la 1:00 de la mañana. Me contó su vida, le conté la mía hasta que cerraron el lugar. Alex viene una vez al año así que me llevó a un como bar “secreto” en una vecindad y estuvimos platicando sobre política, magia, la vida y los viajes hasta que nos dieron las 4:00 de la mañana.

Regresé al hotel agotada, todavía un poco aturdida por el hecho de haber sido robada en un avión, si me he reclamado a mi misma el no haber revisado mi bolsa, el haberme dormido, el haber sido tan tonta y confiada, siento que perdí la paranoia de mis primeros viajes en donde traía todo en una bolsa especial bajo los jeans. Este es un buen recordatorio de no bajar la guardia nunca. Estoy feliz de haber entrado, sorprendida de haberlo logrado así de fácil, y a la vez angustiada porque estaba ahí todo sobre mí, IFE, visa gringa, tarjetas de crédito y por supuesto pasaporte. No me han hecho cargos aún, así que tengo esperanzas de que chance no ha sido un robó sino un descuido, aunque lo dudo mucho.

Me esperan todavía varios días aquí, el siguiente destino es Nazareth, veremos que enseñanzas y aprendizajes trae este viaje consigo.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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