Shanghai día 2

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Desperté con un dolor punzante e insoportable en el dedo solo para darme cuenta que era imposible entrar a internet. No a Facebook o Twitter a internet en general. Mi teléfono estaba bloqueado de todo. Intenté en vano por 10 minutos y me resigné. No estaba preparada para esto, estaba preparada para no tener google, o Twitter pero no para no tener internet. Y eso es lo que me estaba pasando, no podía ni entrar al wifi, si leyeron bien al wifi.

Frustrada salí del cuarto en busca de un hospital que no me dejara pobre y en el que por lo menos me revisarán bien en dedo antes de cobrarme casi $5000 de consulta. Cojeando llegué a un lugar que resultó ser oftalmológico, luego a otro más en el que me ignoraron, ya iba a mi hotel cuando vi una ambulancia y supe que era otro hospital. Al entrar me transporté a la película "Lo Imposible" en el lobby estaban miles de camas estacionadas con enfermos. Si, en el lobby, nadie tenía cobijas del hospital se ve que tienen que tratar sus propias sábanas, los convalecientes estaban acompañados de su familia que los cuidaba, no había privacidad, una cama junto a la otra. Me invadió el terror. ¿Y si lo mío era han grave como para terminar ahí? Un policía me mandó a ver a un doctor junto a esas camas, el doctor daba consulta sin privacidad, llegaba la gente, se sentaba y él los revisaba ahí enfrente de todos, pasaron 4 hasta que me tocó, me vio el dedo y me dijo que ahí no era que me fuera al siguiente edificio.

El otro edificio estaba un poco mejor, llené una forma con mis datos como pude porque todo está en chino y me formé para pagar la consulta, todos los chinos se me querían meter. Literal estaba yo ya a punto de pagar y llegó un pinche chino y metió sus papeles en la ventanilla. Me empecé a poner mal, porque una cosa es que sean mal geniudos pero esto de meterse a la mala ya es otro nivel, mantuve la calma y no dije nada, sólo rumié mi coraje por dentro como camello. Ya con mi pago me mandaron al segundo piso en donde hice cola para ver a un doctor en un consultorio mugriento. Ahí me dieron una receta y me mandaron a pagar otra vez para que pudieran atenderme. Bajé a pagar y que se me tratan de meter otra vez. ¡ÓIGAME NO! ¡Estese ahí señor chino! Taiwán me había dejado en un humor rosa y feliz de amo al mundo, pero ya me había dado cuenta que o cambiaba eso o aquí me iban a chingar. Que me le pongo enfrente y le doy un codazo, le eché unos ojos de "atrévase señor, ándele, no soy China y no le entiendo un culo pero vengo de México y no me va a usted a chingar fíjese" el chino se fue, pero llegó otro, a ese solo le di codazo y ya. Pronto los chinos me dejaron en paz y pude pagar mi consulta.

Subí a que me volvieran a revisar, me pusieron el pie en un como poste de madera descolorido, me echaron desinfectante y me vendaron. ¿QUE? ¿Solo me va a hacer eso? I can do that myself les decía en inglés como si hiciera alguna diferencia hablar en inglés o español, de todas formas todos me veían con cara de qué pedo. Pronto tuve un círculo de 5 chinos a mi alrededor viéndome manotear pidiendo que me limpiaran o que me abrieran o que me hicieran algo. El señor ignorando mis exigencias me puso más desinfectante, una gasa y me mandó a mi casa.

Salí de ahí llorando como Magdalena, nadie me entendía, sentía que el dedo se me iba a caer, y no conseguía que alguien me atendiera con decencia, o por lo menos que revisara mi dedo. Iba por ahí, con el corazón roto, espantada y caminando lento porque el pie me estaba reventando, sin poder controlar el llanto, seguí caminando tratando de no lastimarme, compré agua y un plátano porque llevaba 13 horas sin un solo líquido en mi cuerpo y fui hasta mi hotel completamente frustrada y desconsolada.

Es bien difícil explicar este sentimiento, estás sola, vulnerable, te duele horrible, nadie te entiende y además estás aislada del mundo porque te quitaron el internet, no podía siquiera buscar en Google mis síntomas o pedir ayuda nada, si no hubiera visto esa evolución de un mini dolor a tener una bola roja y purulenta en el dedo chance estaría más calmada, pero mi infección solo empeoraba y no tenía forma de saber cómo arreglarla. Afortunadamente pude mandarle un SMS a mi hermana, solo a ella, mandé a más gente y no llegaron. Me dio el contacto de un amigo que vive aquí, le hablé y pasó por mi para llevarme a un hospital.

Andrés me salvó muy cañón, me llevó a un lugar limpio y con gente que hablaba inglés, cuando por fin entré con la doctora y vi a una libanesa me le fui encima a darle un abrazo como si fuera mi abuela muerta resucitada. Ahí llorándole como niña de 2 años a una desconocida por fin me calmé. Creo que se murió de ternura la pobre al verme abrazarla así, me revisó el dedo con mucho cuidado, me dijo que estaba muy infectado y que el chipote rojo era un tejido que el cuerpo produce cuando le cuesta trabajo luchar contra la infección, me dio instrucciones detalladas, antibióticos orales, me limpió, me vendó y me mandó a descansar lo más que pudiera con el pie en alto. La consulta me salió en $4.300 pesos pero la tranquilidad no tiene precio.

Andrés me espero a que saliera, en el taxi me explicó que los chinos pueden leer todo lo que escribes y tienen como palabras que no les gustan y te bloquean el acceso a internet por el IP de tu teléfono, a el le bloquearon un día el suyo por quejarse de China con su esposa por Skype. ¿Cuánto dura el bloqueo? Depende, puede ser unos días o puede ser para siempre. Nunca vuelvo a quejarme de censura en México me cae. Tenía que regresar a la oficina así que me dejó en el French District, es una zona hermosa de callejoncitos como laberintos llenos de tiendas, me habría encantado comprar todo porque todo es hermoso, pero siempre vengo con el rollo de qué hay que gastar en experiencias no en cosas. Anduve paseando tomando fotos y siendo un poco feliz, de verdad no saben que lindo lugar tiendas de té, ropa, cosméticos, comida, perfumes, todas con un súper diseño y una calidad increíble. Salí a buscar comida y nadie me atendía, me senté por fin en un como comedor y pedí xialongbao y sopa de wonton, la mesera era groserísima y me entró de nuevo el sentimiento, comí llorando no sé ni por qué, ahí estaba con mis lagrimones resbalándose hasta el cuello cuando se me acercó un chino a decirme que estaba comiendo mal, que nadie come así y me dio instrucciones, cómo estaba enfrente traté de seguirlas pero soy un Asno, en cuanto se fue el chino volví a comer mal. Me vale, no estoy aquí para darles gusto. Me acabé mi sopa e intenté conseguir un taxi, me subí a uno que no me quiso llevar a mi hotel a 2.5 KM, literal me bajó del taxi. Le azoté la puerta enojada y me dispuse a caminar aunque se supone que no debía hacerlo. No tenía más opción.

Estuve soltando improperios en voz alta contra los chinos en español. Supuse que me veía como la señora loca que pasea por la condesa gritando pero no me importó. Ahí iba yo deseándoles todos los males del mundo, que les cayera un meteorito o algo así, enojada porque nadie habla inglés ¿cómo se atreven a ir por el mundo sin hablar inglés? caminaba toda chueca con mi para mucha gritando todas las groserías que se me ocurrieron. Después de un rato me calmé. Las calles de Shanghai tienen unos árboles hermosos y me puse a verlos, de verdad no saben lo lindos que son, se empezó a llenar de tienditas lindísimas con ropa súper padre y me distraje viendo vestidos aunque no por mucho porque el dolor de verdad era insoportable y miren que yo aguanto, mi umbral del dolor es altísimo. Al rato ya con más claridad y menos enojo caí en cuenta que no tienen por qué hablar inglés. Son más que nosotros, tienen todo el territorio, dinero y poder, ese ego occidental a veces nos ciega, los que deberíamos hablar mandarín somos nosotros.

Llegué a mi hotel convencida de que necesitaba dormir, en mi cabeza tenía la idea de que mientras dormimos las células se regeneran más rápido, así que me tomé 3 pastillas para dormir más mis antibióticos y me metí a la cama. Desperté a ratos pero así me seguí hasta el día siguiente.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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