Sin Mantel regresó

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Sin Mantel surgió hace ya casi 4 años ¡Ya estamos viejos! gracias a que Juan Pablo de Leo leyó mi en aquel entonces blog “Sabores de changarro” y me invitó a colaborar con él en su programa de radio con la sección de comida. Yo ya llevaba un rato hablando de restaurantes (como 6 años en total) pero apenas me había atrevido a escribir un blog.

Total @Fedecasas un amigo me ayudó a diseñar un logo y a crear un nombre menos cursi que el que ya tenía. Mi sección comenzaba con mi canción representativa “Carmen se me perdió la cadenita” y cada viernes hablaba sobre temas distintos. Sin Mantel nunca tuvo la intención de ser un negocio, en esa época ni siquiera estaba eso de invitar al bloggero a comer, simplemente surgió por el puro gusto de comer y porque la neta la gente me empezaba a preguntar

-Oye subiste el otro día una foto de una como carne, ¿de dónde era?

No pues ni idea de donde era, publicaba 130 tweets al día y no me pinches acordaba cual carne podría haber sido, así que el blog era una herramienta perfecta para mandarlos ahí a buscar. Como todo en esta vida se empezó a hacer popular y yo me empecé a sentir soñada, mi máximo era hacer reseñas increíbles, pero mi pasión secreta era cuando hacía reseñas malas, destruyendo a los lugares sólo porque la gente se enloquecía con ellas, era esto como un circo, un no tan bonito circo para el pobre restaurante en cuestión, pero entretenimiento al fin.

Y así iba yo por la vida siempre con mi filosofía de llegar, comer, pagar y luego reseñar sin decir nada, muchos restaurantes ni twitter tenían, así que era facilísimo pasar desapercibida, era mi mayor orgullo que no supieran que había ido. Mi misión era ayudar a los pequeños lugares a darse a conocer sin necesidad de invertir en publicidad, porque los buenos proyectos merecen ser exitosos y no me parece correcto que la falta de dinero para promoción los limite, pero también me sentía la vengadora de los comensales y quería borrar del mapa a los malos restaurantes. Pronto Sin Mantel empezó a crecer y a requerir un buscador más sofisticado que me hizo mi amigo @Mondras, al pobre lo estuve chingando para que lo terminara y quedó bastante bien según yo.

Con más gente empezó la presión de convertirlo en negocio, pero también me empecé a hacer consciente de que mi forma de escribir no estaba siendo la mejor, eso de destruir a los lugares para ganarme el aplauso de mis followers era algo detestable y bastante attention whore de mi parte. Recordé mis años administrando el restaurante de mi mamá, siendo mesera, comprando en la central a las 4:00 am, lidiando con los horribles comensales que a veces van a comer, pero también con los clientes maravillosos y entonces me di cuenta que no podía tener era actitud tan de la verga y debía cambiar mi enfoque.

Una buena comida es el resultado de muchas cosas, si, tiene mucho que ver con el cocinero, pero también con el proveedor de la comida, con el mesero, con el ambiente del lugar y hasta con el humor del comensal, porque no te sabe igual algo cuando estás enojado que cuando estás teniendo el mejor día de tu vida. Son tantísimos los factores que influyen que es una reverenda mamada que venga un monito “sabiondo” con una cuenta de Twitter a criticar sin siquiera saber todo lo que implica, decidí dejar de ser esa monita arrogante y necesitada de aplauso y sólo reseñar lugares que amaba. A la gente no le encantó, querían sangre.

Total  en esa nueva etapa escribía de lo bueno, con toda la pasión que comer me provoca, para mi comer a veces es mejor o igual que el sexo, así que hacía reseñas casi pornográficas, usaba términos sexuales para casi todo, groserías, palabras inventadas y básicamente mis reseñas eran un desmadre, completamente objetivas y reales pero cero comerciales. Mi sueño de dedicarme a esto no podría cumplirse porque era yo una pinche grosera y las marcas no querrían pagar, y como me negaba a cobrar a los restaurantes y me sigo negando, pues estaba yo frita.

Fue entonces cuando mis amigas con la mejor de las intenciones me asesoraron y yo me dejé asesorar, cambié mi lenguaje, re diseñé el sitio con la ayuda de @Michoacano,  y me volví “más comercial”. La estrategia funcionó, posoigan, si algo tengo son amigas chingonas, obvio también coincidió con el boom twittero gastronómico. De pronto de ser la twittera temida porque podía reseñar tu plato diciendo que se lo quería coger, pasé a estar invitada a todos los eventos mamones, con chefs mamones y comida mamona, todos te atendían como si fueras tu alguien importante, te regalaban la comida y hasta productos y en ese torbellino “Twittstarezco” me perdí a mi misma.

De pronto descubrí que lo que me había impulsado a crear Sin Mantel había desaparecido, esa sonrisa perpetua que me provocaba comer se había borrado porque ahora no podía expresar mi pasión por la comida como se me pegara mi chingada gana, esa emoción de recibir comentarios de la gente feliz por haber probado un plato glorioso se fue apagando con mis reseñas contenidas y sin gracia, con el deber ser, con la pose, con la ráfaga de eventos diarios, con las fotos y la presión, con el chef saliendo a saludar con reverencias, con esa atención que me hacía sentirme todo el tiempo observada, rodeada de PRs y de gente pretenciosa que no come tacos callejeros y siempre anda buscando esferificaciones y espumas para validarse.

Dejé de reseñar y abandoné Sin Mantel, si cambiar mi forma de ser era necesario para vivir de el blog no estaba dispuesta a hacerlo, porque ya no disfrutaba escribir, ya no disfrutaba comer y ya no me sentía igual de orgullosa de mi como me sentía antes,  me hacía senir incómoda llegar a los lugares y que me presentaran como blogger al pobre chef con cara de “what”, ya no estaba dándole a la gente grandes opciones gastronómicas desde mi corazón, ahora todo era como “debía ser”.

Gracias a Yisus encontré mi negocio en los tours, en donde no necesito ser mas que como yo quiero ser, en donde no es posible participar por medio de un PR, yo escojo a los restaurantes como se me pega mi pinche gana, con el único requisito de ser deliciosos, en los tours tanto para mexicanos como para extranjeros volví a apasionarme, ver la cara de alguien probando algo deliciosos es la mejor recompensa del mundo, además con los tours cumplo el objetivo original de Sin Mantel, dar a conocer lugares deliciosos, llevando gente que después regresa con sus amigos, el círculo estaba completo, podía ganar dinero, hacer promoción y ser completamente yo.

Una vez asimilado esto decidí regresar a reseñar, ahora no es el mismo mundo que hace 4 años, ya no soy de las únicas haciendo esto, los bloggers tiene mucha atención y se han convertido en un medio más, pero la diferencia es que hace 4 años estaba bastante confundida en muchos aspectos y hoy lo tengo más claro.

Sin Mantel no es una revista mamadora con opiniones rebuscadas y acartonadas salpicadas de términos gastronómicos pedantes para hacerme sentir importante al escribir, aquí se habla como a mi me gusta que se hable, sin estar mamando, con felicidad y alegría, con buena ondez, con ganas de que la gente coma delicioso y no de que me alaben por “saber mucho”, aquí no se buscan premios, ni comidas gratis, ni estar en todos los eventos, se trata de disfrutar, de volver a la época de Carmen se me perdió la cadenita, de vivir la comida como si fuera una cumbia, rica, pegajosa, que calienta tu alma y te hace sonreír.

Sin Mantel seguirá sin reglas, sin presiones, apegado a mi presupuesto porque a veces la neta prefiero no gastar para poder viajar y pues reseñaré tacos, tacos deliciosos pero pos tacos. Sin Mantel es mi hobby, mi lugar feliz, mi espacio rosa, mi pasión, un lugar al que me gusta regresar para escribir, en donde me cago de risa de mis propias descripciones gastronómicas, en fin, Sin Mantel es eso que hace 4 años comenzó y que hoy regresa más feliz, aterrizado, valeverga y  cumbianchero que nunca,

 

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

1 comentario

  1. Alfredo Rodriguez on

    Felicidades !!, que bueno que estas de regreso y “reloaded”, soy fan de Sin Mantel, he visitado varios de los restaurantes que recomiendas y concuerdo con la gran mayoria de tus reseñas. Lo que mas me gusta son tus descripciones y tu honestidad, sigue adelante, felicidades.

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