Taipei día 3

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Salí a las 5:30 am en medio de la lluvia a buscar mi desayuno. Caminé una hora hasta la plaza y encontré una cola tremenda, 45 minutos después llegué a un mostrador con señoras gritonas que apuraban a todos, con las prisas ya ni supe que pedí, dije que si a todo como niña chiquita espantada y pa cuando acordé tenía una charola con 2 bowls, un churrote y un sándwich de huevo. Un bowl era leche normal con azúcar como la de ayer, el otro era como soy meets chongo zamorano, con salsa de soya y masa frita. O sea como una sopa de soya cortada que no sabía tan feo. He comido tanta soya que nunca me va a dar la menopausia me cae. No entendí el chiste de este desayuno, ni la cola, ni las prisas ni naah como dirían los españoles. Me fui de ahí con un Food coma del terror y me eché una siesta porque literal no podía moverme.

Descansada y digerida me fui a apersonar al Taipei 101 porque no se podía hacer más, estos todo lo hacen de noche y además el equivalente a Tláloc de acá anda igual de enojado que el Tláloc Tláloc así que no hay más que hacer que cubrirse en un mall. Es un lugar increíble, tienen todas las marcas de lujo con las tiendas más grandes que haya visto en toda mi vida, aunque tampoco es que sea yo una experta en Dior verdad así que en este caso soy como de pueblo y cualquier edificio me parece rascacielos. Total quería ir al mirador y que no se ve nada, encontré unas postales bonitas, las compré, anduve haciendo comparaciones entre el precio de Zara acá y el de México nada más por ociosa, me aburrí y me fui al Din Tang Sung del Sogo, otra tienda khelegante.

80 minutos de espera pa comer, yo odio las filas pero no me queda más que hacerlas en este país de formones, bajé la app del restaurante pa que no se me fuera a pasar mi turno y me puse a pendejear. Tienen una tienda Gourmet que sería el sueño de cualquier chef, no hay en México algo así #QueOsoMexico están al nivel de París sin medio problema. Deambulé por sus pasillos repletos de cosas deliciosas, especias de todo el mundo, verduras raras, cortes de carne para llorar poquito, pescados perfectos, sakes, utensilios de cocina, todo, pa que les cuento, todo.

Total por fin me tocó y ahí voy a sentarme sola, pedí unos Wonton "picantes" ante las súplicas de las señoritas por cambiar mi orden ¡que soy de México chingao! Que me dejen pedir mi chile a gusto. Unos Xialongbao con trufa y puerco, una cervezota y de postre xialongbao de chocolate. Los wonton estaban buenos, probablemente los mejores que he comido en la vida. Pero los xialongbao. No, esos pinches pedacitos de amor eterno son otra cosa. Te dan tus instrucciones para comerlos, que lo agarres, que lo sumerjas en una mezcla de jengibre, vinagre y soya, que lo pongas en tu cuchara, que lo apuñales con tu palillo pa que se le salga el caldo, que te lo zampes. Pos ahí voy a seguir el ritual y cuando me lo como, que me muero. Esto es como conocer a Hugh Jackman himself. Y saludarlo y que te de un abrazo con sus musculitos. La trufa se mezcla perfecto con el cerdo, pero no es un sabor que te tumbe, es un sabor al qué hay que ponerle atención y cuidado, hay que comerlo despacio, dejar que se adueñe de ti, un sabor felicísimo como una nube. Luego me eché los de chocolate y mi chela y salí de ahí toda borracha así que mejor me fui a dormir otra vez.

Hoy dormí todo el tiempo por gorda, no hay otra excusa. Intenté después ir a una aldea de hippies artistas y nunca llegué porque la lluvia se puso grosera y terminé sentada en un café carísimo escribiendo las primeras 15 postales. Penny la mesera fue tan amable que se hizo acreedora a una de la pulseras que traigo para regalarle a gente que me hace la vida feliz, me dio las gracias un millón de veces. Caminando por ahí encontré una librería y me metí. Todo está en chino y ahora sí es literal. Compré un libro sobre budismo y un principito en mandarín y me salí a mojarme, que el lo único que se podía hacer. Como perro callejero me senté en un puesto con una señora a la que la Lluvia le hacía lo que el viento a Juárez, me sirvió una sopa con CALAMAAAAR, y le echó un puñado de albahaca. La sopa estaba horrenda, el caldo viscoso, yo cada vez más mojada y como no tuve corazón para dejarla ahí completa la pedí para llevar y me deshice de ella en cuanto pude.

Resulta que conocí a un dude ya estaba yo en pajama cuando me dijo que fuéramos a un bar y ahí voy y que me caigo y se me rompe la chancla, llegué, sin zapatos, no encontré el lugar, me regresé toda mojada y descalza a mi depa y ya que estaba aquí iba a ignorar al dude para ya quedarme dormida, pero se me ocurrió preguntar en Twitter y Facebook que hacer y ahí voy de sope a seguir sus consejos (ustedes todavía creen en el amor por eso aconsejaron contestar) y le contesté. Total ahí voy de regreso al pinche bar descalza.

Es un speakeasy super cool Al final el dude no era muy brillante o tenía amnesia no lo sé, le dije que estaba aquí y luego iba a Shanghai y al Tíbet y me dijo WOW. Luego después me preguntó que qué tal el Tíbet y yo 😒 apenas voy a ir. Y después me volvió a decir ¿que se siente llevar tanto tiempo viajando? Y yo: apenas es mi primer parada luego voy a Shanghai y al Tíbet. A lo que respondió emocionado ¡¡¿¿AL TÍBET??!!! WOW que aventura!!. No lo estaba diciendo en broma. Real se empcionó

Pero bueno el bar estaba padre y conocí al dueño que es un francés, probé un whisky raro que me encantó y estuvo padre la noche. El dude me había dicho que estaría ocupado al día siguiente pero al parecer ya no y ahora me está escribe y escribe. No les voy a hacer caso ahora malditos porque llueve y llueve y voy a terminar con un dude que parece Dory en medio de la lluvia.

Me dormí, feliz, con el alma mojada pero sigo amando Taipei y a su gente tragona que aunque este lloviendo ahí están de necios en el mercado callejero echando la garnacha taiwanesa, me encantan sus calles arboladas, sus barrios chiquitos con personalidad, su orden, me encanta que puedas dejar tu bici ahí y nadie se la robe. El del bar me dijo que se le olvidó su moto con las llaves pegadas 2 días y nadie se la robó. Amo su ética, su forma de ver la vida a través en la comida, hasta creo que amo sus filas ordenadas, amo esa determinación por conseguir un pinche sándwich de huevo a las 5:30 am aunque se tengan que formar. Si eso no es amor por la comida yo no sé que más será. Buenas noches Taipei, ciudad de formones, necios y educados comelones.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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