Un boleto a Izmir

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Hace ya más de 2 años estando sentada en el aeropuerto de Estambul lista para mi vuelo hacia Izmir, me acuerdo que me sentía soñada, “Izmir” pensaba sin dejar de maravillarme, encantada con el exótico destino que me esperaba. En los altavoces llamaban a la gente con destinos como París o Frankfurt, yo los oía y me parecían tan normales y aburridos. Me sentía especial, diferente, como una aventurera en busca de su destino, me juré a mi misma nunca ser de esas personas aburridas, me prometí recorrer el mundo en busca de destinos exóticos.

Poco sabía yo que ese viaje cambiaría mi vida, que apenas regresando, sentada en mi aburrida oficina encontraría un vuelo a Madrid en 500 USD, con una emoción mezclada con miedo pensé “si pasa la tarjeta es tu destino irte” y cerrando los ojos le di click en comprar, esa tarjeta pasó y marcó mi vida. En primera ya no tenía vacaciones, así que si quería hacer ese viaje tendría que renunciar, o meterme en un problemón con el VP que además me odiaba. ¡Ya está! Me dije, renuncias antes de irte, ponte las pilas. Era apenas Abril, mi vuelo salía el 16 de septiembre.

Y renuncié el 30 de junio, sin tener idea a donde iba, como llegaría, de donde sacaría dinero para hacer los 2 viajes al año que me había propuesto y con un sueño guajiro de hacer tours para extranjeros, sin saber de la industria, ni conocer a casi nadie fuera del país, pero eso si con muchas ganas.

No tengo idea cómo le hice, viendo hacia atrás veo que me las vi negras, los tours para mexicanos no eran muy buen negocio, apenas me dejaban para pagar la renta, pero siempre salía algo, me fui a Madrid primero y después a recorrer Marruecos y regresé determinada a triunfar. Hoy no creo que haya triunfado al 100%, todavía sufro para encontrar clientes, mi ahorros son casi nada, pero soy inmensamente feliz.

Ese día en Estambul me prometí viajar y lo he hecho, tengo en mi pasaporte Francia, Turquía, Italia, Costa Rica, Japón, Myanmar, Vietnam, Camboya, Marruecos y España, y estoy por agregar China, Taiwán y el Tíbet este próximo septiembre.

Hoy sólo me queda sonreír y agradecer, porque se me ha dado la oportunidad de cumplir mis locuras, de vivir aventuras, de tener mi propio negocio, he podido ir a recorrer el mundo sola y compartido con todos ustedes mis aventuras, en Estambul encontré esa semilla que creció en mi y me impulsó a cumplir mis sueños. Siempre estaré agradecida, y siempre me acordaré de esa Rocío de hace 2 años, muerta de miedo y emoción, con su boleto a Izmir en la mano, sintiéndose la mayor aventurera del mundo, por que esa Rocío soñó con la Rocío que soy yo, y la hizo posible.

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La Fille terrible de la comida, comer es mi pasión desde que tengo memoria, me gusta descubrir sabores nuevos que provoquen orgasmos.

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